Este es uno de los fenómenos más frecuentes que vemos en nuestro trabajo. Y también una de las principales razones por las cuales procesos migratorios fracasan y terminan en vueltas al país.
Uno quiere irse. El otro no.
HNWI: cuando el patrimonio permite soluciones alternativas
Él está harto de pagar Bienes Personales, harto del Impuesto a las Grandes Fortunas, harto de vivir con la presión en 25 solo para mantener la empresa funcionando. Ella no quiere irse. Tiene a los hijos, los nietos, los afectos. Una vida hecha que no quiere desarmar.
Si el patrimonio lo permite, hay opciones de estructuración que pueden bajar considerablemente la carga fiscal sin necesidad de mudar físicamente toda la familia. Pero tapemos el sol con las manos un segundo. El Trust lo tienen entre ceja y ceja. Ya le tiraron con artillería pesada con el Impuesto a las Grandes Fortunas (aberración inconstitucional si las hay, pero mientras ellos gobiernen, vos tenés un blanco en la espalda).
Si no querés vivir así, tenés que emigrar.
Para resolver esta situación, no pierdas tiempo intentando convencerla a ella. Convencé a los pibes. Cuando un miembro de la familia no quiere emigrar, generalmente es por los afectos. Los hijos y los nietos son la palanca.
Freelancers y profesionales: cuando el upgrade es concreto
Hay cualquier cantidad de personas de clase media recontra podridas de pagar Bienes Personales, en la misma situación que el señor anterior, pero sin el patrimonio suficiente como para justificar estructuras complejas. Lo mismo pasa con freelancers o emprendedores jóvenes que tienen muy buenos ingresos en el exterior.
Emigrar puede abrirles otro tipo de puertas y optimizaciones fiscales. Pero el desafío sigue siendo el mismo: ¿cómo convencés al que no se quiere ir?
Mostrándole bien concreto el upgrade al que podrían acceder.
Para un exportador de servicios, emigrar puede significar algo así como que únicamente por irse, sin trabajar un minuto más que el año anterior, diosito le regala un valor significativo por año. Los ahorros económicos y fiscales que implica esta migración tienen un correlato directo con plata que antes no le pertenecía y ahora sí.
Esto es lo que hay que usar para convencer a la parte complicada. ¿Qué se puede hacer con esto? ¿Viajes cada tres meses? ¿Un auto? ¿Un máster? ¿Un curso de buceo? ¿Qué tipo de upgrade bien concreto que a la otra persona le interese podemos ofrecerle con el beneficio económico de la migración?
Por supuesto esto no puede implicar fumárselo todo, pero realizar gastos estratégicos que den cuenta de la mejora en la calidad de vida puede ser determinante para un proceso migratorio exitoso.
Invertir roles: la prueba de asimetría
Si estos incentivos no funcionan, entonces la pareja puede llegar a tener diferencias irreconciliables. Recomiendo invertir roles para tener mayor claridad.
Por ejemplo, ella es una diseñadora exitosa, gana valores importantes por mes. Se quiere ir a Portugal. Él labura en un banco, gana una fracción de eso con suerte, no quiere saber nada con vivir en un país donde no juega Temperley.
Entonces, Sofi, vos pensá: si él viniera con una oportunidad laboral que implique un tremendo upgrade económico en otro país, ¿movilizarías tu vida por él?
Si la respuesta es sí, pero el boludo de Santi no haría lo mismo por vos, entonces tienen una relación asimétrica. Replantéense todo.
El beneficio económico como herramienta de negociación
Muchas veces la resistencia a emigrar no es filosófica. Es miedo a lo desconocido, a perder lo construido, a empezar de cero. Pero si podés traducir el beneficio de irse en experiencias concretas que la otra persona valore, el proceso se vuelve más manejable.
¿Le importa viajar? Mostrále que van a poder hacerlo más seguido. ¿Le importa la educación? Mostrále qué acceso a formación tendrían en otro lugar. ¿Le importa la seguridad? Mostrále los números reales de calidad de vida. Si están evaluando Uruguay como destino, por ejemplo, puede ser útil entender bien las diferencias entre Colonia, Montevideo y Punta del Este antes de presentar la propuesta.
La clave está en no vender la migración como un sacrificio. Vendela como lo que es: un upgrade concreto y medible.
Y si después de todo esto la respuesta sigue siendo no, entonces puede que el problema no sea la migración. Puede que el problema sea la relación.
Si estás pensando en emigrar y querés entender cómo se mueven los que más tienen, el análisis sobre migración de millonarios y sus patrones de relocalización puede darte una perspectiva útil.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.
Si estás evaluando opciones de emigración que no impliquen renunciar a tus ingresos del exterior, la residencia permanente en Chipre puede ser más compatible con tu estructura que mudarte a España.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda o simplemente querés contarnos tu caso, no dudes en contactarte con nosotros.
Contactanos


