Estructuración internacional: por qué la mayoría la arma mal y cómo evitarlo
Incorporar una entidad es fácil. Incorporar la entidad correcta para lo que realmente necesitás es otra cosa. La diferencia entre las dos puede costar mucho dinero.
Primero los objetivos, después la estructura
Estructurarse es el paso que viene después del tax planning. Es el momento en que una persona decide dejar de operar como persona física y pasar a tener una estructura corporativa que sirva a sus objetivos. Puede ser una única entidad en una jurisdicción determinada. Puede ser un holding con subsidiarias. Puede ser algo más complejo.
Pero acá está el problema más común: la mayoría no tiene los objetivos claros antes de arrancar. Y muchas veces ni saben cuáles son. Quieren "protegerse", quieren "pagar menos impuestos", quieren "tener algo afuera". Eso no es suficiente para definir una estructura. Y cuando la estructura se arma sin objetivos claros, generalmente genera más problemas de los que resuelve.
Por eso el primer paso siempre es entender qué querés lograr. Todo lo demás viene después.
Los errores que vemos todo el tiempo
Hay algunos patrones que se repiten tanto que ya son predecibles.
El más común es la LLC usada para ahorrar. Una LLC no está pensada para eso. Tiene distribuciones obligatorias en muchos estados y como entidad de pass-through la renta se imputa al member se retire o no. Guardar plata adentro de una LLC tiene consecuencias fiscales que la mayoría no contempla cuando la abre.
Después está la LLC usada para tener inmuebles en Estados Unidos. Lo que mucha gente descubre tarde es que al momento de vender aparecen impuestos que no habían considerado y que aplican específicamente a no residentes.
La LLC para recibir renta pasiva es otro error frecuente. La renta pasiva no tiene el mismo tratamiento que la renta activa en el sistema americano. Puede estar sujeta a retenciones independientemente de dónde viva el member.
Y después están las BVI y otras jurisdicciones que suenan bien en papel pero que en la práctica ningún banco quiere ver. Crear una entidad operativa en una jurisdicción que el sistema bancario internacional considera de alto riesgo es una forma muy cara de quedarse sin cuenta bancaria.
Y por último las estructuras de 100 capas que parecen naves espaciales. Holding con tres subsidiarias en cuatro jurisdicciones para una operación que podría funcionar perfectamente con una sola entidad. Lo único que generan es decenas o cientos de miles de dólares anuales en fees de mantenimiento innecesarios.
La complejidad que no se ve desde afuera
La estructuración corporativa internacional es un área extremadamente compleja. No porque los conceptos sean difíciles de entender sino porque las variables que interactúan son muchas y cambian: las jurisdicciones involucradas, el tipo de actividad, el perfil del emprendedor, sus objetivos a corto y largo plazo, la situación fiscal en cada país donde tiene presencia, el acceso bancario que necesita.
Y por más sencilla que parezca la actividad, el análisis previo siempre es necesario. No hay estructura que sea correcta para todos.
El costo de no asesorarse
Hay una cuenta simple que vale la pena hacer. El costo de una consulta con alguien que sabe lo que hace versus el costo de los errores más habituales. No hay caso en que la consulta salga más cara.
Los errores de estructuración tienen costos concretos: impuestos que no correspondía pagar, fees de entidades que no sirven para nada, procesos de reorganización que son caros y complejos, contingencias fiscales que se acumularon mientras tanto. Y el tiempo que se pierde en todo eso, que no tiene precio.
Cómo trabajamos en B&P
Antes de recomendar cualquier estructura, analizamos la situación completa. Qué actividad tenés, desde dónde la hacés, qué objetivos tenés, qué jurisdicciones están involucradas, qué tiene sentido a corto plazo y qué tiene sentido a largo plazo.
A partir de ese análisis definimos una estrategia. Si la estrategia requiere incorporar algo, buscamos al mejor proveedor para hacerlo.
Primero la estrategia. Después la implementación.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo tiene sentido estructurarse internacionalmente?
Cuando la operación tiene actividad, ingresos o activos en más de una jurisdicción y hay objetivos concretos que una estructura puede ayudar a lograr. El primer paso es siempre el diagnóstico: entender qué existe, qué implica y qué conviene hacer.
¿Una LLC es suficiente como estructura internacional?
Depende completamente de para qué. Una LLC puede ser la solución correcta en algunos casos y completamente inadecuada en otros. Lo que determina si es suficiente es el análisis de la situación específica.
¿Qué es un holding y cuándo tiene sentido?
Es una estructura que agrupa otras entidades bajo una cabeza corporativa. Tiene sentido cuando hay múltiples activos o jurisdicciones que conviene separar legalmente pero coordinar desde arriba. Para operaciones simples generalmente agrega complejidad sin ventaja real.
¿Puedo reorganizar una estructura mal armada?
En muchos casos sí, aunque el proceso puede ser complejo y costoso dependiendo de cuánto tiempo pasó y qué hay armado. Por eso importa tanto el análisis previo.
¿Qué pasa si incorporé algo sin asesorarme?
Lo primero es entender exactamente qué tenés y qué implica. A partir de ahí se puede evaluar si conviene mantenerlo, modificarlo o reorganizarlo.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.
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