El cepo cambiario terminó oficialmente en diciembre de 2025. Ya está. No hay más restricciones para comprar dólares, no hay límites mensuales, no hay permisos especiales. Podés entrar al home banking y convertir todos los pesos que tengas en dólares sin que nadie te pregunte nada.
Y aunque parezca mentira después de años de controles, limitaciones y restricciones ridículas, esto es real.
Lo que cambió (y lo que no)
La eliminación del cepo fue total. Cualquier persona puede comprar divisas libremente, sin montos máximos ni autorizaciones previas. Los bancos pueden vender dólares a quien se los pida. Las transferencias al exterior ya no requieren aprobaciones del Banco Central.
Pero hay un tema que sigue intacto: la obligación de liquidar exportaciones. Los exportadores de bienes y servicios todavía tienen que ingresar y vender las divisas en el mercado local antes de un plazo determinado.
Algunos dirán que si ya no hay cepo esto es irrelevante, que da lo mismo liquidar o no porque después podés recomprar los dólares al mismo precio. Genial. Entonces si es lo mismo, ¿por qué sigue siendo obligatorio? Porque claramente no es lo mismo. Hay costos de transacción, timing, y sobre todo un componente de riesgo regulatorio que nunca desaparece del todo en Argentina.
El error más común ahora
Ahora que podés comprar dólares libremente en tu banco argentino, la tentación natural es pensar: "Perfecto, voy a empezar a ahorrar acá en dólares y listo."
No. Esa lectura ignora completamente lo que pasó en este país durante las últimas décadas. Cada vez que hubo libertad cambiaria, eventualmente vino una restricción nueva. Cada vez que alguien confió en que sus dólares estaban seguros en el sistema financiero local, tarde o temprano se encontró con un corralito, un corralón, una pesificación forzosa o alguna variante creativa de confiscación.
¿Tenés que ser paranoico? Dependiendo de tu situación, puede que sí. O al menos realista. El hecho de que hoy puedas comprar dólares no significa que mañana puedas sacarlos del país, ni que dentro de seis meses sigan siendo tuyos en la forma en que los compraste.
Qué hacer con los pesos que te sobran
Si tenés pesos dando vueltas y podés transformarlos en dólares, hacelo. Pero el paso siguiente no es dejarlos en una caja de ahorro en tu banco local esperando que esta vez sea diferente.
El paso siguiente es mover esa plata afuera. Legalmente, estructuradamente, con una cuenta bancaria en el exterior a tu nombre o a nombre de una entidad que controles. Con una estrategia que contemple cómo vas a usar esos fondos, en qué jurisdicción tiene sentido mantenerlos, y bajo qué estructura vas a operar.
¿Es más trabajo que dejar la plata en el banco de la esquina? Sí. ¿Es más caro? Puede que inicialmente sí, dependiendo de tu situación. ¿Vale la pena? Si conocés aunque sea mínimamente la historia económica argentina de los últimos cincuenta años, la respuesta es obvia.
Momento de armar cosas afuera
Este es el momento para abrir cuentas bancarias en el exterior. Para estructurar correctamente si tenés ingresos recurrentes del exterior. Para dejar de operar todo desde Argentina como si fuera la única opción.
Y esto no es ilegal. De hecho, en muchos casos no hacerlo puede ser directamente negligente si tu actividad está vinculada a clientes o ingresos internacionales. Porque mientras vos seguís operando desde acá, con toda tu plata acá, expuesto a lo que venga, hay gente haciendo exactamente lo mismo que vos pero con sus activos protegidos y diversificados en otras jurisdicciones.
Si ganás en dólares del exterior, si tenés clientes afuera, si tu trabajo es remoto, si cobrás en cripto, si vendés productos digitales a otros países, deberías tener al menos una parte de tu operación y tu patrimonio fuera del sistema argentino. Punto. Si no sabés bien por dónde empezar, el artículo sobre el error más frecuente de freelancers y startups al estructurarse puede darte un buen punto de partida.
Para quienes necesiten armar una estructuración corporativa internacional completa o simplemente una cuenta bancaria funcional en el exterior, podemos ayudarte a definir qué tiene sentido en tu caso particular.
Y si todavía no tenés claro a partir de qué monto conviene estructurar tu patrimonio, ese es un buen lugar para resolver la duda antes de tomar cualquier decisión.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.
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