Un socio, un hermano, un hijo. Alguien que no vive en Estados Unidos y de golpe se encuentra siendo el heredero de una LLC norteamericana cuyo fundador murió sin dejar ningún papel armado. No hay trust, no hay holding, no hay testamento que contemple activos en USA. Lo que hay es una cuenta bancaria, una empresa activa, y una pila de preguntas que nadie preparó para responder.
Esto pasa mucho más seguido de lo que parece. Y cuando pasa, el reloj del IRS ya empezó a correr, aunque el heredero ni se haya enterado todavía.
Primero lo urgente: identificar si hay exposición real
Antes de entrar en pánico, hay una pregunta que define todo lo demás: ¿el fallecido era US person (ciudadano o residente) o non-resident alien?
La diferencia es enorme. Si era residente o ciudadano estadounidense, la exención federal de estate tax es de un monto muy alto por persona, algo que quedó fijado de forma permanente tras la reforma tributaria conocida como OBBBA. La gran mayoría de los patrimonios no llega a ese umbral, así que en muchos casos el riesgo fiscal termina siendo bajo.
Pero el perfil típico de los clientes de B&P es otro: fundadores argentinos, uruguayos o de cualquier país latinoamericano que abrieron una LLC para operar, nunca se mudaron a Estados Unidos y murieron siendo non-resident aliens a ojos del IRS. Ahí el panorama cambia por completo, porque la exención para extranjeros no residentes es de apenas 60.000 dólares sobre activos situados en territorio estadounidense, un número que no se actualiza por inflación desde hace décadas. Una LLC con algo de capital adentro, una cuenta bancaria con saldo, un dominio o un inventario de e-commerce: todo eso cuenta, y supera ese umbral con facilidad.
¿Heredaste una LLC y no sabés si el fundador calificaba como resident o non-resident para el IRS? Esa clasificación, generalmente determinada por el test de domicilio (no por ciudadanía ni por presencia física simple), es lo primero que hay que resolver antes de dar cualquier paso.
Los plazos no esperan a que entiendas el sistema
Acá es donde la falta de planificación previa se paga con intereses, literalmente. El IRS exige, en general, que la declaración correspondiente (el Form 706-NA para non-resident aliens, o el Form 706 para US persons) se presente dentro de los nueve meses posteriores al fallecimiento, con una prórroga automática de seis meses adicionales si se solicita a tiempo.
Nueve meses suena a mucho tiempo hasta que empezás a contarlos en la práctica: localizar el abogado correcto, conseguir una valuación de los activos, entender qué entidades existen, tramitar un EIN si el heredero no lo tiene, abrir comunicación con el banco donde está la cuenta de la LLC. Todo eso, sumado a la distancia (muchas veces el heredero vive en otro continente y nunca pisó Estados Unidos), hace que el plazo se achique mucho más rápido de lo esperado.
Y hay un dato que suele sorprender: el banco donde está la cuenta de la LLC, en general, no va a liberar los fondos ni permitir movimientos significativos hasta que se resuelva la situación fiscal ante el IRS. Esto puede dejar capital de trabajo de la empresa completamente congelado justo cuando más se necesita liquidez para sostener la operación o directamente cerrarla de forma ordenada.
El Transfer Certificate: el papel que nadie conoce hasta que lo necesita
Hay un trámite específico que casi ningún heredero no-US sabe que existe hasta que choca contra él: el Transfer Certificate. Es un documento que emite el IRS y que, en muchos casos, se vuelve indispensable para que instituciones financieras, registros o terceros autoricen la transferencia de activos situados en Estados Unidos a nombre del heredero.
Sin ese certificado, en general, los bancos se niegan a mover un peso, aunque el heredero tenga toda la documentación sucesoria en regla desde su país de origen. Esto genera una paradoja incómoda: la sucesión puede estar completamente resuelta según la ley del país donde murió el fundador, y aun así quedar trabada en Estados Unidos hasta que el IRS dé su visto bueno.
Conseguir el Transfer Certificate requiere, dependiendo del caso, haber presentado antes el Form 706-NA (o haber demostrado que no corresponde presentarlo), haber pagado o arreglado el pago de cualquier estate tax que resulte, y esperar los tiempos de procesamiento del IRS, que no son rápidos precisamente.
Qué pasa con la LLC mientras tanto
Operativamente, la empresa no desaparece ni se congela por default. Pero sin un plan claro de sucesión en el operating agreement (algo que, si nunca se armó, probablemente tampoco existe en este caso), puede haber ambigüedad legal sobre quién tiene autoridad para firmar, operar cuentas o tomar decisiones en nombre de la LLC mientras se resuelve el proceso sucesorio.
En la práctica esto significa que, dependiendo del estado donde esté incorporada la LLC y de cómo esté redactado (o no) su operating agreement, el heredero puede necesitar una orden judicial local, un ancillary probate, o directamente la intervención de un abogado en Estados Unidos que actúe como puente entre la sucesión del país de origen y el sistema legal norteamericano. Nada de esto es instantáneo, y cada mes que pasa sin resolución suele significar costos de mantenimiento, posibles incumplimientos de compliance, y el riesgo de que la operación comercial (si todavía genera ingresos) quede en un limbo.
Para quienes todavía están a tiempo de evitar este escenario, conviene revisar los fundamentos de por qué una LLC unipersonal sin estructura adicional queda expuesta al estate tax, porque entender el problema desde el lado preventivo ayuda también a entender qué pasos hay que destrabar cuando ya es tarde para prevenir.
Documentación: lo que vas a necesitar reunir
El proceso suele requerir, como mínimo, los siguientes elementos, y conviene empezar a juntarlos apenas se confirma el fallecimiento:
- Certificado de defunción (con traducción certificada y apostilla, según el país)
- Documentación sucesoria del país de origen (declaratoria de herederos, testamento si existe)
- Identificación del heredero y, en muchos casos, un ITIN si no cuenta con número de identificación fiscal en Estados Unidos
- Detalle completo de los activos de la LLC: cuentas bancarias, inventario, propiedad intelectual, inmuebles si los hubiera
- Valuación de esos activos a la fecha de fallecimiento, generalmente requerida para calcular la base imponible
Juntar todo esto desde otro país, muchas veces sin hablar inglés con fluidez y sin saber a qué estudio contactar en Estados Unidos, es la parte que más tiempo consume y la que más beneficio tiene de resolverse con asesoría especializada desde el primer día.
Lo que sí se puede hacer distinto a partir de acá
Si estás en el medio de este proceso, hay poco margen para reescribir el pasado, pero sí para evitar que el mismo problema se repita generación tras generación. Una vez resuelta la sucesión, conviene evaluar si la LLC heredada debería reestructurarse bajo un holding, qué tipo de trust podría proteger a la próxima generación de heredero, y qué cambios hacer en el operating agreement para que la próxima vez (si la hay) no implique meses de parálisis bancaria.
Es, literalmente, la planificación que debió hacerse antes, pero que ahora se hace con información real sobre cómo reaccionó el sistema la primera vez.
Si estás atravesando este proceso o manejás la sucesión de una LLC con activos en Estados Unidos, Planificación fiscal multijurisdiccional es el punto de partida para ordenar tanto lo urgente como lo que viene después.
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