Algo de crédito hay que darle a YouTube
Hace algunos años, mencionar Georgia, Dubai o Malasia como destinos para estructuración patrimonial te convertía en un loco. Hoy en día, gracias a cierto canal de YouTube extremadamente popular, estas jurisdicciones están en boca de todos. Y está bien que así sea, porque ofrecen oportunidades reales.
Pero primero necesitamos pinchar algunos globos.
El beneficio fiscal es para quien vive ahí
El beneficio fiscal u operativo de estas jurisdicciones es prácticamente nulo si conservás tu residencia fiscal actual. En otras palabras, la recompensa es para quienes están dispuestos a relocalizarse de verdad. No para quienes creen que es posible hacer negocios internacionales desde Buenos Aires, pero con papelería exótica.
Georgia, por ejemplo, tiene un régimen que puede reducir tu carga impositiva a valores muy bajos (en algunos casos, cercanos al 1%) si exportás servicios desde allí. Pero tenés que cumplir condiciones específicas, incluyendo topes de facturación y, por supuesto, vivir en el país. Dubai y Malasia pueden ofrecerte alícuotas que van a cero, dependiendo de tu situación. Pero de nuevo, solo funciona si realmente vivís allá y cumplís con toda la normativa de altas y bajas fiscales correspondientes.
¿Querés estructurarte sin mudarte? Bueno, eso requiere otra conversación. Y probablemente otras jurisdicciones.
Más allá de lo fiscal
Ahora que ya establecimos que no existe fórmula mágica para invocar jurisdicciones lejanas y mágicamente dejar de pagar impuestos, podemos hablar de otras cuestiones bastante interesantes.
En Georgia hay un boom de construcción de lujo a precios que no son un escándalo. Esto atrae inversores de Europa, Turquía e Israel desde hace años. Batumi y Tbilisi se convirtieron en destinos concretos para quienes buscan diversificar patrimonialmente sin desembolsar los montos que requieren otras plazas más tradicionales.
Pero además de las oportunidades de inversión inmobiliaria, están las oportunidades de portfolio migratorio. Estas tres jurisdicciones ofrecen distintos tipos de visas y permisos de residencia que favorecen a emprendedores e inversores. Y se vuelven tentadores no necesariamente para emigrar ya (aunque podés hacerlo), sino para tener abierta una puerta migratoria en el futuro. Llegado el caso de que al inversor le interese abrirla, la puerta ya está ahí.
Georgia: el régimen para exportadores de servicios
Georgia tiene un régimen específico para pequeñas empresas que exportan servicios. Si ganás menos de cierto umbral anual y cumplís con las condiciones, podés acceder a una carga tributaria extremadamente baja. Pero (y este "pero" es enorme) tenés que ser residente fiscal georgiano. Eso implica vivir allá la mayor parte del año, darte de baja en tu país de origen si corresponde, y cumplir con todos los requisitos formales.
¿Te gusta el vino, las montañas del Cáucaso y una vida relativamente tranquila? Georgia puede ser una opción. ¿Querés seguir viviendo en Buenos Aires? Entonces esto no es para vos.
Dubai: el sueño de la alícuota cero
Dubai ofrece regímenes de residencia que pueden llegar a una carga impositiva de cero en muchos casos. Pero requiere presencia física, inversión (ya sea en una propiedad o en un negocio local), y cumplimiento estricto de las normas de residencia fiscal.
La infraestructura es de primer nivel, el clima es desafiante (depende de cuánto te guste el calor extremo), y la vida social puede ser bastante particular. Hay una comunidad enorme de expatriados, lo cual facilita la adaptación. Pero vivir en Dubai es vivir en Dubai. No es vivir en Argentina con un documento de Dubai.
Malasia: la opción más relajada (pero no menos seria)
Malasia ofrece programas de residencia con requisitos de inversión relativamente accesibles. El país tiene un costo de vida razonable, buena infraestructura en las principales ciudades (Kuala Lumpur, Penang), y un sistema de salud decente.
El clima es tropical (otro desafío, dependiendo de tus preferencias), y la cultura es muy distinta a la occidental. Pero si estás dispuesto a hacer el esfuerzo, puede ser una alternativa interesante para quienes buscan relocalizarse sin los costos prohibitivos de otras jurisdicciones.
Portfolio migratorio: tener opciones abiertas
Uno de los aspectos más valiosos de estas jurisdicciones es que te permiten construir un portfolio migratorio. No tenés que mudarte ahora, pero podés obtener una residencia temporal que te permita activar esa opción en el futuro si la situación en tu país de origen se complica.
Esto requiere planificación. No es algo que hagas de un día para el otro, y tiene costos asociados (tanto en tiempo como en dinero). Pero para quienes valoran la optionalidad, puede tener mucho sentido. Si te interesa entender qué implica este tipo de planificación a fondo, podés ver más en nuestra Planificación Fiscal Internacional.
Lo que no funciona: papelería exótica desde Buenos Aires
Lo que definitivamente no funciona es intentar crear una empresa en Georgia, Dubai o Malasia, seguir viviendo en Argentina, y pretender que la carga fiscal desaparece. Eso genera estructuras que no resisten el menor análisis de sustancia económica, y que pueden traerte problemas serios a futuro. Si querés entender por qué este tipo de construcciones falla, el concepto de estructuras cuánticas lo explica muy bien.
Si querés los beneficios fiscales de estas jurisdicciones, tenés que relocalizarte de verdad. Si no estás dispuesto a hacerlo, hay otras formas de estructurarte que pueden ser más adecuadas para tu situación. Nosotros trabajamos en Estructuración corporativa internacional para casos como este, donde la mudanza completa no está en los planes inmediatos.
Inversiones sin residencia: una opción válida
Ahora bien, si lo que te interesa es invertir en estas jurisdicciones sin necesariamente mudarte, eso es otra historia. Invertir en real estate en Georgia, por ejemplo, puede tener sentido como parte de una estrategia de diversificación patrimonial. No te va a dar beneficios fiscales inmediatos, pero sí te da exposición a un mercado en crecimiento y a una moneda distinta.
Lo mismo aplica para inversiones en Dubai (aunque allí los costos son significativamente más altos) o en Malasia. Pero eso es diversificación patrimonial, no planificación fiscal. Para entender cuándo tiene sentido embarcarse en este tipo de estructuración, vale la pena leer a partir de qué monto conviene estructurar tu patrimonio.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.
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