Esta es la pregunta del millón para muchísimos jóvenes (y no tanto) que al disfrutar de las mieles del trabajo remoto, empiezan a pensar: si puedo hacer mi laburo desde cualquier lugar del mundo que tenga internet, ¿podría en teoría moverme de forma perpetua y no residir legal ni fiscalmente en ningún lado?
La teoría es linda. La práctica tiene varios agujeros.
El turista perpetuo tiene que comportarse como turista
La mecánica básica es simple: no deberías pasar en ningún país más tiempo del que tu visa de turista te permite. Pero acá empiezan los problemas.
En Estados Unidos, por ejemplo, el physical presence test (PPT) es una matemática bizantina. Un turista con visa B1/B2 que va mucho a Disney puede transformarse en residente fiscal sin romper ninguno de los parámetros de su visa. La cuenta de días no es lineal, pondera años anteriores, y te puede explotar en la cara sin que te des cuenta.
Y después están las contingencias migratorias. El trabajo remoto es algo relativamente nuevo para todo lo que implica el plexo normativo de la migración y el trabajo en las distintas naciones. Una visa de turista (o incluso una visa implícita, el derecho a ser turista por determinado tiempo que te otorga un estado) suele venir con la prohibición de trabajar. Muchas veces con una enumeración taxativa de aquello que el visitante puede hacer.
¿Cuenta el trabajo remoto para un empleador extranjero como "trabajar"? Depende del estado. Algunos lo consideran trabajo tradicional, otros no. Si trabajás de forma remota para clientes del exterior, las implicancias legales y fiscales de esa relación merecen ser revisadas antes de viajar, porque las consecuencias migratorias pueden ser peores que las fiscales.
La cuenta de días no es todo
Los fanáticos de contar los días en los cuales permanecen en diferentes jurisdicciones a los fines de evitar la residencia fiscal deben comprender que la famosa cuenta de días puede no ser tan relevante en muchísimas jurisdicciones.
Esto no significa que uno pueda pasarse sin consecuencias. Significa que bien podés adquirir una residencia fiscal habiendo pasado apenas una fracción de los días requeridos en la famosa cuenta.
Acá aparecen conceptos como "centro de vida" o "centro de intereses económicos y vitales". Un estado puede considerar que una persona es residente fiscal únicamente considerando estos. Al fin y al cabo cualquier residente fiscal tiene derecho a tomarse la cantidad de vacaciones que quiera, y no por tomarse vacaciones largas uno queda exento de impuestos.
El centro de intereses vitales tiene que ver con la familia, los dependientes, y los lazos. El centro de intereses económicos tiene que ver con el sustento. También hay que aclarar que cualquier interés económico no necesariamente sea "el centro", y bien puede ser un interés económico marginal (caso contrario uno sería residente fiscal de cada lugar del mundo en el que tenga intereses o inversiones).
Pero el principal problema de estos "centros" a los fines de la idea del turista perpetuo es que un estado en el que previamente residiste fiscalmente puede llegar a considerar que, a falta de lazos evidentes mayores con otro estado (lo cual es por diseño en el caso del turista perpetuo), entonces los lazos permanecen y ergo el turista está de "vacaciones largas".
El problema de no ser de nadie
Si uno no es de nadie, entonces es de todos. Y más de un estado podrían hacer el claim de los lazos, no habiendo evidencia fuerte de lazos más fuertes en otros.
Y aún si alguien pudiera comprobar la ausencia total de lazos con cualquier estado que quiera imputarle algún "centro", aparecería otro problema: los bancos.
Cualquier persona que quiera utilizar cualquier tipo de proveedor financiero deberá manifestar cuál es su residencia fiscal en el proceso de KYC. Esta mera indicación podría ser base suficiente para una presunción.
Todos los proveedores financieros del mundo deben recolectar la residencia fiscal de sus clientes, algo que se enmarca en un sistema global de intercambio de información que viene endureciéndose año tras año. Si te interesa entender cómo funciona ese entramado, el artículo sobre CRS 2.0 lo explica en detalle. Cuando un cliente cambia de residencia fiscal debe informarlo al proveedor. Y "no tengo" no será una opción válida para abrir o mantener cuentas con ellos.
¿Cómo pensabas cobrar tus ingresos sin bancos ni proveedores de pago? ¿Todo en crypto autocustodiada? Puede ser, pero para la enorme mayoría de personas será algo inviable.
Las puertas están cada vez más cerradas
Como podemos ver, las puertas para lograr este objetivo de turistear sin pagar impuestos están cada vez más cerradas. Y por más que uno pudiera volverse una especie de fantasma que no existe, no forma lazos, no deja rastros, no tiene familia conocida, se maneja económicamente un cien por ciento en crypto autocustodiada, eso no es vida para casi nadie.
Sin embargo nómades digitales hay miles, y el ejercicio de viajero perpetuo es algo que sucede en la práctica. ¿Cómo lo hacen?
La forma en la que un nómade digital inteligente se encarga de sus impuestos es mediante una correcta planificación fiscal internacional. Alguien que está dispuesto a moverse puede beneficiarse de ser residente fiscal en determinados lugares que le van a ofrecer todo tipo de beneficios. En ese proceso, también suele ser clave elegir correctamente la estructura corporativa desde la cual operar.
Así vemos como es muchísimo mejor obtener (y defender con uñas y dientes) una residencia fiscal conveniente, que la ausencia total de ella.
Para eso existe la Planificación fiscal multijurisdiccional, que te permite elegir conscientemente dónde tributar en lugar de dejar que varios estados peleen por vos.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.
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