El mundo del trading está lleno de términos que parecen claros pero esconden realidades bastante diferentes de lo que pensamos.
Mucha gente entiende la idea básica del apalancamiento, pero pocos saben qué está pasando realmente cuando un exchange les ofrece operar apalancados en minutos, sin papeles, sin análisis crediticio, sin nada. Vamos a ver de qué se trata todo esto.
La definición de manual
Si buscás en cualquier libro o curso básico, te van a decir que el apalancamiento consiste en hacer una inversión con plata prestada. La matemática es simple: comprás una acción por un valor determinado pero apalancado al doble, ponés el cincuenta por ciento y te prestan el resto. Ponés mil, la inversión se hace por dos mil. Si el activo sube un diez por ciento, ganás doscientos. Devolvés los mil prestados y te quedás con mil doscientos. Ganaste un veinte por ciento cuando el activo subió apenas un diez.
Este tipo de matemática que solo contempla los beneficios es exactamente lo que hace que la gente pierda fortunas con esta técnica. Pero hoy no vamos a hablar de los riesgos del apalancamiento en sí.
Vamos a hablar de algo que casi nadie explica: en la mayoría de los casos, ese préstamo no existe.
Cuando comprás una casa apalancado
Si comprás una propiedad apalancado (lo que en Estados Unidos generalmente implica poner un veinte por ciento de entrada y que el banco financie el resto), hay un préstamo concreto que se está materializando. Por eso una hipoteca es un proceso largo que implica documentación, análisis crediticio, verificación de ingresos, revisión de antecedentes.
Ahora pensá en esto: ¿cómo puede ser que un exchange o broker en el que te abriste una cuenta hace cinco minutos ya te ofrezca la posibilidad de apalancarte cien veces?
¿Te van a prestar plata sin conocerte, sin revisar nada, sin analizar tu capacidad de pago? Algunos dirán que sí, porque ellos controlan los mecanismos de liquidación. Si tu instrumento baja lo suficiente como para que no puedas cubrir tu deuda con el dinero que pusiste (uno por ciento en el caso de apalancamiento por cien), simplemente cierran la operación y se quedan con tu plata.
Pero esa explicación es insuficiente. En la enorme mayoría de todo lo que es trading e inversiones financieras en el mercado retail (gente común), no existe ningún tipo de préstamo a la hora de brindarte apalancamiento.
Lo que sucede es que se pone en funcionamiento un CFD, o algo parecido a un CFD. Si te interesa cómo se estructuran este tipo de instrumentos dentro de un marco corporativo, el artículo sobre ¿se puede comprar una empresa mediante una leveraged buyout? muestra otro ángulo donde la deuda y el apalancamiento sí operan de forma real.
CFD: contract for difference
Un CFD es una ficción. Vos no comprás nada, no hay ningún instrumento financiero que cambie de manos, pero hacés una apuesta al broker respecto del precio de determinado activo.
Si comprás mil dólares de acciones de Coca Cola apalancado mil veces, nadie va y compra un millón de dólares en acciones de nada. Es todo teórico. Una apuesta sobre el movimiento del precio de un activo que puede existir o no en la realidad.
Y acá viene lo interesante: esto mismo a veces también sucede sin apalancamiento, en operaciones normales donde pensás que estás comprando algo real.
Existen exchanges que te ofrecen un panel donde podés ver tus inversiones y posiciones en distintos activos. Crypto, acciones, lo que sea. Pero eso que ves en pantalla puede no ser la realidad. La realidad puede ser que la empresa tenga un libro contable que dice: Fulano compró BTC a determinado precio, por tal suma. Luego, cuando Fulano quiere vender, el sistema calcula a cuánto debería equivaler esa operación según el precio actual.
¿Existe ese BTC en algún lado? Tal vez sí, tal vez no. Depende del exchange y de cómo opere internamente.
Not your keys, not your coins (cuando las coins ni existen)
Este tema es particularmente relevante si operás con crypto o si pensás que estás invirtiendo en instrumentos financieros tradicionales a través de plataformas digitales. Porque el principio de "not your keys, not your coins" asume que las coins al menos existen en algún lugar.
Pero en muchísimos exchanges que se usan a diario, tales coins ni siquiera están ahí. Lo que tenés es un número en una pantalla, un registro contable, una promesa de que cuando quieras vender te van a liquidar según el precio de mercado.
¿Es ilegal? Generalmente no, dependiendo de la jurisdicción y de cómo esté estructurado el servicio. Pero cambia completamente la naturaleza de lo que estás haciendo. Cambia el riesgo, cambia la exposición, cambia todo. Si querés profundizar en cómo opera este mundo desde el ángulo legal, el artículo sobre Bitcoin en Cold Storage: ¿inconfiscable? toca de lleno esta lógica.
Por qué importa saber qué estás operando realmente
Hay que tener mucho cuidado con el tipo de proveedores que uno utiliza para cualquier operación financiera. Te sorprendería saber cuántas plataformas populares operan de esta manera, sin que sus usuarios tengan idea de lo que realmente está pasando con su plata.
Cuando estructuramos situaciones patrimoniales o de inversión para clientes, una de las primeras cosas que revisamos es exactamente esto: ¿qué estás comprando realmente? ¿Existe el activo? ¿Tenés algún derecho sobre él o tenés un derecho contractual a que te paguen según el precio de ese activo?
La diferencia puede parecer sutil, pero en términos legales, fiscales y de protección patrimonial, puede ser enorme. Dependiendo de tu situación y de las jurisdicciones involucradas, puede implicar consecuencias completamente distintas en términos de cumplimiento normativo, de exposición a riesgos, de tratamiento impositivo. Si te preguntás cómo se ve esto desde adentro cuando hay posiciones crypto de peso, el artículo sobre ¿por qué los que más crypto tienen se estructuran? lo explica bien.
Si estás operando con apalancamiento, o si simplemente estás invirtiendo a través de plataformas digitales, deberías saber exactamente qué tipo de relación contractual tenés con ese proveedor. Y qué pasaría si ese proveedor desaparece, quiebra, o simplemente decide que ya no querés ser su cliente.
Si trabajás con inversiones internacionales y necesitás entender cómo estructurar tus operaciones de manera correcta, nuestro servicio de Estructuración corporativa internacional puede ayudarte a ordenar todo esto de forma coherente con tu situación particular.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.
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