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Legal14 de septiembre de 2020 · 9 min de lectura

Viajar a Uruguay en pandemia: la travesía que nadie te cuenta

B&P Consulting

Viajar a Uruguay durante la pandemia no es lo que parece. Te contamos el proceso real, los costos y por qué esto no es un éxodo de privilegiados.

Viajar a Uruguay en pandemia: la travesía que nadie te cuenta

Viajar a Uruguay en pandemia: la travesía que nadie te cuenta

Probablemente hayas escuchado que miles de argentinos se están yendo a Uruguay en medio de la pandemia. CNN reportó que 15 mil argentinos ya habían cruzado el charco. Pero la pregunta que todos hacen es la misma: ¿se puede ir o no?

Se puede. Pero no es para cualquiera, y definitivamente no es como te lo imaginás.

Las frecuencias especiales de Buquebus existen (pero son mínimas)

Desde hace un tiempo Buquebus tiene frecuencias especiales. Arrancaron con una semanal, ahora hay dos. La conexión entre Argentina y Uruguay es prácticamente inexistente. Dos frecuencias semanales no es nada comparado con las decenas de viajes diarios que había antes de la pandemia.

¿Y quién puede tomar estas frecuencias? En principio los viajes desde Montevideo hacia Buenos Aires son exclusivamente para ciudadanos o residentes argentinos. Y los viajes que salen de Buenos Aires hacia Montevideo, para uruguayos. Por eso es que yo pude tomar uno cuando estuve varado en Buenos Aires al inicio de la cuarentena.

Lo que te voy a contar combina mi experiencia propia y lo que nos van relatando quienes hacen el viaje regularmente. Estamos bastante actualizados, pero los pormenores cambian semana a semana.

Existen actualmente chances de que argentinos puedan acceder al viaje. Los ciudadanos y residentes uruguayos pueden solicitar un permiso de reunificación familiar para aquellos miembros de sus familias que se encuentren en Argentina y no tengan documentación uruguaya. El trámite se hace en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Una vez concedido el permiso, el argentino con familia en Uruguay podrá viajar.

También podrán viajar aquellos argentinos que hayan iniciado trámites de residencia pero que todavía estén en proceso. A estos últimos se les envía una constancia desde el consulado uruguayo. El consulado no está atendiendo por teléfono, solo por mail.

El viaje es un festival de papeles, hisopos y tedio

Si pensabas que estos viajes especiales son similares a un cruce del charco habitual, te equivocás completamente. Son extremadamente distintos. El viaje es una serie de procedimientos complicados y tediosos que torna inviable cualquier intento de estandarización.

A la hora de sacar el pasaje en la web de Buquebus te van a advertir que estos viajes no son para cualquiera. Si aún así querés avanzar, vas a encontrarte rápidamente con la primera gran diferencia: los pasajes cuestan el doble o el triple de lo que solían costar.

Esto tiene dos explicaciones. La primera es que el pasaje incluye un test de COVID en modalidad PCR. La segunda es que el buque va aproximadamente a un 50% de capacidad.

La terminal abre cinco horas antes del viaje y se recomienda ser puntual. Apenas ingresás por la puerta comienza un festival de tedio y dolor con una organización bastante eficiente por parte de Prefectura, Migraciones y personal de Buquebus. Ya desde la cola te van a llenar de papeles que tendrás que completar. Y estos se suman a los que ya deberás llevar impresos o haber completado online.

Cuando comprés el pasaje de Buquebus vas a acceder a una página con todos los links correspondientes para el tema del papelerío. Pero en resumen: declaraciones juradas de Migraciones de ambos países, autorización para hacer el hisopado, el pasaje, otros papeles que te van a pedir en Uruguay. Muchos papeles.

Al ingresar entrás en un universo militarizado en el cual avanzás de checkpoint a checkpoint. Te toman la temperatura, te asignan un número de asiento y un número de turno para la realización del hisopado. Luego de esto te habilitan a realizar el check in y te dan el boarding pass, lo cual se anexa a nuestra ya extensa colección de papeles.

Esto no es un éxodo de Nordelta a José Ignacio

Desde el primer momento te das cuenta del tipo de gente que está viajando. Si desde algún medio te hicieron creer que estas frecuencias de Buquebus son un festival de champagne y waffles de L'Auberge, te mintieron descaradamente.

El panorama es desolador. Es gente que se va con tristeza. Laburantes que se van con lo poco que tienen, solos o con su familia, con sus mascotas, dejando un país devastado y con una esperanza de trabajo digno y normalidad. Si te ponés a mirar en detalle la gente que se va, no te extrañe ponerte a llorar.

Esto no es un éxodo de Nordelta a José Ignacio. Esto es un éxodo de Caracas a Bogotá. Pobre del que todavía no lo entendió.

Habiendo realizado el check in vas a ir a esperar a un lugar designado. Luego van a ir llamando de a grupos de 40 para realizar el hisopado. La particularidad acá es que el laboratorio se encuentra dentro del buque, por lo tanto a estos grupos los van llevando hacia la bodega de la nave, donde se instalaron los puestos de extracción de muestras.

Se hace la cola y se va pasando rápida y prolijamente. El hisopado propiamente dicho se hace en ambas fosas nasales y dura aproximadamente cinco segundos por fosa. No es la experiencia traumática que muchos cuentan. No duele, y la sensación que genera es una mezcla entre cosquilleo y eso que se siente en una pileta cuando te entra agua en la nariz.

Terminado el asunto, te escoltan nuevamente a un salón designado para esperar. Las muestras son procesadas en el mismo barco, pero los resultados están recién mucho después.

La espera eterna antes de saber si diste negativo

Luego de esperar bastante mirando el techo, un oficial viene a buscar a tu batallón para que puedas ir acelerando con los trámites de seguridad y migraciones. Ambos se hacen con relativa rapidez para después ubicarte en otros salones de espera designados, según el número de asiento que te haya tocado.

En este último tramo la espera se hace eterna. Ya has estado todo el día de acá para allá metido en esto. Ya despachaste el equipaje, ya hiciste el control de seguridad, ya hiciste migraciones, ya te tocaron la parte de atrás de los ojos con dos hisopos metidos por la nariz, ya llenaste 500 formularios. Y todavía no sabés cómo te dio el test.

Te sentís fenómeno pero es irrelevante, ya que el 80% de los casos de COVID son asintomáticos y tranquilamente podés dar positivo.

Finalmente se termina la espera. Llegan varios operarios de la empresa vestidos con trajes hazmat trayendo listas en sus manos. "Los que nombre dieron negativo, pueden ingresar al buque". Clima de tensión.

El hombre comienza a recitar nombres y a medida que se va vaciando el recinto uno comienza a preguntarse: ¿qué hago si di positivo? ¿Cómo me voy de acá? No puedo tomar un taxi y exponerlo al tipo sabiendo que soy positivo. ¿Alquilo un auto? ¿Cómo lo devuelvo? Ya fue, si di positivo me pego un corchazo.

De golpe por suerte el tipo te nombra y entonces se desvanecen todas las contemplaciones suicidas e ingresás al barco. Mostrás el boarding pass y antes de ingresar te sanitizan de cuerpo entero con una suerte de detector de metales dotado de la capacidad de generar una cortina de Lysoform.

El viaje en sí también es distinto

Una vez adentro el viaje también es muy distinto a como era antes. Primero por el hecho de que siempre vas a tener un asiento libre al lado, lo cual es extremadamente cómodo y te hace quererlo al virus un poquito.

Pero rápidamente se termina la joda cuando se te informa que es obligatorio realizar toda la travesía sentado. Que si querés ir al baño tenés que levantar la mano y avisar a los empleados de la empresa. El bar y el free shop están abiertos pero no son de libre acceso. También hay que levantar la mano para ir, y solo se puede si no hay más de tres o cinco personas respectivamente.

Aun así el viaje es tranquilo y si querés invertir bastante dinero en dos empanadas (que no estaban nada mal, debo decir) la posibilidad existe.

La llegada a Montevideo, si bien puntual, es un proceso largo. El personal del barco no permite la gran "la nave se detuvo, vamos a pararnos todos al mismo tiempo y hacer la cola para salir". El desembarco se hace ordenadamente y únicamente permiten ir bajando de acuerdo al momento que le toque a determinadas filas.

Una vez en la manga te vuelven a tomar la temperatura (no sea cosa que haya subido un grado) y comienza una eterna fila para el trámite de migraciones uruguayo. Tal como habrás podido deducir, es un proceso distinto del argentino, y no está habilitada la doble migración conjunta que tantas satisfacciones nos ha dado.

Bienvenido a casa

No sé si es una directiva general o el caso puntual de la oficial de migraciones que me atendió personalmente, pero te reciben diciendo "bienvenido a casa". No sé si es porque ya venía quebrado psicológicamente por todo el eterno proceso que implica esta repatriación, pero me movió alguna fibra sentimental.

Uruguay establece una cuarentena de 14 días para los llegados desde Argentina, la cual puede reducirse a siete con la realización de un segundo test, siempre y cuando por supuesto también dé negativo.

Me despido de este artículo con la esperanza de que te haya aclarado el panorama respecto de lo que se puede y lo que no en función del escape a oriente. Otro día te cuento cómo es la vida en Uruguay, pero por ahora te pido paciencia.

La conexión entre ambos países se va a normalizar más temprano que tarde y quienes quieran podrán venir. No es casual que el eslogan que Uruguay ha elegido para su comunicación institucional sea "Bienvenidos a estar bien".

Si estás evaluando una mudanza a Uruguay o cualquier otra jurisdicción y necesitás ayuda con trámites migratorios o estructuración patrimonial, podemos ayudarte. También puede ser útil entender dónde instalarte dentro del país, ya que la elección entre Colonia, Montevideo o Punta del Este tiene implicancias prácticas y fiscales. Y si todavía no llegaste al punto de decidir, quizás valga la pena leer sobre cuándo es el momento de emigrar antes de tomar cualquier decisión.

Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar. También podés revisar nuestra página de consultas legales internacionales para entender cómo trabajamos.

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