Hay algo que escuchamos todo el tiempo: "Quiero dejarles a mis hijos una ciudadanía europea para que puedan irse si quieren". Y también: "Tengo pasaporte europeo, me voy para Europa a ver qué onda".
El problema es que Europa, para alguien que exporta servicios o maneja rentas internacionales, puede ser un error descomunal de timing fiscal.
Nosotros lo dijimos mil veces. Europa es un excelente destino si vas a trabajar en relación de dependencia. Pero es un pésimo destino para fijar residencia cuando tu clientela está en USA, Canadá o UK. ¿Por qué? Porque en Europa realmente hay que pagar. No hay moratorias, no hay blanqueos, no hay licuación de deudas. El sistema funciona, y te cobra en serio.
Pero no toda Europa es igual. Y si tenés un pasaporte europeo y querés instalarte porque podés, acá van tres opciones que, en ciertos casos, pueden ser viables fiscalmente.
Dejamos afuera a Portugal porque merece un análisis aparte (y porque lo vamos a desarmar otro día con más detalle). Lo que sigue aplica para freelancers, exportadores de servicios o personas con rentas internacionales. Para relación de dependencia, hasta España te sirve. Pero para muchos de nosotros, la relación de dependencia no existe.
Bulgaria: flat tax del 10% y costos que no son un escándalo
Bulgaria tiene un sistema moderno de constitución de sociedades, una infraestructura en crecimiento y una ubicación estratégica en una zona que se está poniendo interesante: limita con Grecia, Macedonia, Rumania, Serbia, Turquía y el Mar Negro.
Para emprendedores y exportadores de servicios, el flat tax es del 10%. Eso incluye tanto impuesto corporativo como personal. No es un paraíso fiscal, pero es un número razonable para operar en Europa con todas las garantías legales y bancarias que eso implica.
El país vio nacer a Hristo Stoichkov (y fue el lugar al que se refugió después de ser saqueado a impuestos durante toda su carrera). Si el sistema le sirvió a él, puede servir a otros perfiles con ingresos variables y rentas internacionales.
Además, Bulgaria tiene convenios para evitar la doble imposición con varios países, acceso a bancos europeos reales y costos de vida que, comparados con el resto de Europa occidental, siguen siendo manejables. Si querés entender cuánto termina pagando en impuestos alguien en tu situación según dónde se instala, vale la pena leer cuánto paga de impuestos en el mundo un exportador de servicios.
República Checa: flat tax del 15% o menos (según cómo lo trabajes)
Este país es una joya en el corazón de Europa Central. Limita con Alemania, Austria, Polonia y Eslovaquia. Es un gran aliado de occidente, con instituciones sólidas y un sistema legal predecible.
El flat tax arranca en 15%, pero acá viene lo interesante: también cuenta con un sistema alternativo de deducción ficta (parecido al uruguayo) que puede llevar la tasa efectiva para emprendedores a un número entre el 6% y el 9%, dependiendo de tu situación.
¿Cómo funciona? En lugar de deducir gastos reales, podés optar por una deducción presunta sobre tus ingresos. Eso puede resultar en una base imponible mucho menor, y por lo tanto, en una carga tributaria significativamente más baja.
Para alguien que exporta servicios con márgenes altos y gastos bajos, este esquema puede ser extremadamente conveniente. Pero requiere asesoría seria y un análisis caso por caso. Si estás evaluando si los números realmente justifican el movimiento, puede ayudarte revisar a partir de qué monto conviene estructurar tu patrimonio.
Gibraltar: sistema de suma fija para negocios de servicios internacionales
Técnicamente no está en la Unión Europea, pero sí en Europa. Y acá el pasaporte europeo ya no aporta mayores beneficios migratorios, aunque sigue siendo útil para bancarización y movilidad.
Gibraltar es un territorio británico autónomo que tiene potestad para establecer su propia política fiscal. El sistema es muy particular: está basado en sumas fijas, no en porcentajes sobre utilidades.
Concretamente, podés mudar tu empresa de servicios internacionales a Gibraltar y pagar una suma anual fija que históricamente rondaba las £29,940 (hoy puede variar según el caso, pero la estructura es similar). Esto es especialmente atractivo para emprendedores bastante exitosos, porque la carga tributaria no escala con tus ingresos.
Gibraltar limita con España, tiene acceso a bancos internacionales de primer nivel y un marco legal basado en common law británico. Para ciertos perfiles, puede ser la opción más eficiente de todas. Pero no es para todos: requiere un volumen de facturación que justifique la inversión y un compliance muy prolijo.
¿Y qué pasa con el resto de Europa?
Estos no son los únicos países interesantes a nivel impositivo en Europa. Pero son tres que vale la pena tener en el radar si estás evaluando relocalizarte y querés evitar las trampas tributarias de España, Italia o Francia (que para ciertos perfiles pueden ser peores que Argentina, especialmente si la obligación de pago es real y no hay forma de esquivarla).
¿Te estás planteando mudarte a Europa con un negocio de servicios internacionales? Antes de hacerlo, puede ser útil revisar tu planificación fiscal multijurisdiccional para evitar sorpresas después.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.
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