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Freelancers11 de septiembre de 2020 · 5 min de lectura

Dos opciones para residir en Francia (y llegar a ciudadanía)

B&P Consulting

Francia ofrece dos rutas de residencia para freelancers y exportadores de servicios: la visa sabática y la visa de emprendedor. Ambas pueden derivar en

Dos opciones para residir en Francia (y llegar a ciudadanía)

Francia. Lifestyle ícono, estado marca extremadamente poderoso, y según nuestra opinión, el mejor pasaporte del mundo. Puede que no sea el paraíso regulatorio que algunos buscan, pero si estás evaluando rutas hacia la ciudadanía europea, Francia ofrece dos opciones que merecen análisis serio.

La visa sabática: 365 días de residencia (sin trabajo activo)

Francia diseñó lo que llama "visa de año sabático". Te dan 365 días de residencia con una condición sencilla: tener una cuenta bancaria con fondos suficientes (hablamos de valores que rondan los 13.500 euros) y estar dispuesto a gastarlos en tu estadía.

Lo que no te permite esta visa es adquirir renta activa en suelo francés. Pero acá viene lo interesante: no prohíbe renta pasiva. Si tenés ingresos pasivos, no estás en falta. Un exportador de servicios con una estructura que le permita cobrar en dividendos técnicamente está percibiendo renta pasiva. Pero si alguien preguntara "¿y el trabajo propiamente dicho dónde fue hecho?", probablemente habría un largo e incómodo silencio.

Y hay dos problemas adicionales que no podés ignorar. El primero: Francia va a querer cobrar su parte por tu renta mundial independientemente de que no hayas obtenido ingresos activos en Francia. La residencia fiscal se activa a los 183 días, con todos los costos que eso implique. El segundo: esta visa no conduce directamente a ciudadanía. Puede servir como punto de partida, pero no como ruta completa.

La visa de emprendedor: trabajar libremente en Francia

Para poder trabajar libremente como emprendedor, exportador de servicios o profesional liberal, existe otra visa. Se solicita en consulados y tiene requisitos similares: el papelerío habitual, seguro médico, y una declaración jurada ante escribano público de que no trabajarás para un empleador francés.

Después tenés que acreditar ingresos anuales (los montos están en un rango que no es un escándalo para un país de este estándar, hablamos de valores cercanos a los 18.500 euros anuales). Luego esperás tu aprobación fuera de Francia.

Acá está lo que realmente importa: después de 5 años de residencia ininterrumpida, la residencia puede transformarse en ciudadanía. Con los beneficios que eso implica. Si te interesa comparar este tipo de rutas con otras opciones europeas, vale la pena revisar cómo evaluar una visa de digital nomad antes de comprometerte.

¿Vale la pena residir en un país de alta tributación?

Francia no es un destino tax friendly. La regulación es pesada, los impuestos altos, y el sistema burocrático puede resultar agobiante. Pero el pasaporte francés te da acceso sin restricciones a prácticamente cualquier lugar del mundo. Y eso, para algunos perfiles, justifica el costo.

¿Te conviene a vos? Depende de tu situación particular. Si ya estás generando ingresos significativos en dólares o euros, si valorás la movilidad global por encima de la eficiencia fiscal inmediata, o si simplemente querés un plan B sólido en Europa, Francia puede tener sentido.

Pero si tu prioridad es minimizar la carga tributaria a corto plazo, probablemente haya mejores opciones. Portugal, Chipre, Malta, incluso algunos esquemas en Europa del Este pueden ofrecerte ventajas fiscales que Francia jamás va a darte. Si estás armando una estrategia de largo plazo, entender bien qué implica un portfolio migratorio puede ser el punto de partida más útil.

La residencia fiscal francesa no es un chiste

Acá viene algo que muchos subestiman: la residencia fiscal en Francia se activa automáticamente a los 183 días de estadía. Y una vez que sos residente fiscal francés, tributás sobre tu renta mundial. No importa si cobrás en una LLC de Wyoming, en una cuenta de Uruguay, o si tus clientes están todos en USA. Francia va a querer su parte.

¿Cuánto es "su parte"? En muchos casos, estamos hablando de tasas marginales que pueden superar el 45%. Y eso sin contar contribuciones sociales que pueden agregar otro 17% o más dependiendo de tu estructura.

Por eso es fundamental que cualquier decisión de mudarte a Francia esté acompañada de una estructura fiscal seria. Si te movés sin planificación previa, podés terminar pagando más de lo que imaginabas. Y no, no podés simplemente "no declarar" y esperar que nadie se entere. El intercambio automático de información (CRS) hace que ese camino sea cada vez menos viable.

Nosotros podemos ayudarte a estructurar tu situación antes de moverte, para que llegues a Francia con un esquema que tenga sentido fiscal y legalmente. Hablamos de Planificación fiscal multijurisdiccional que considere tu situación particular, tus ingresos, y tus objetivos a mediano y largo plazo.

Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.

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