Te llega la oferta, el término sheet parece razonable y el comprador tiene buena reputación. Todo el mundo festeja. Pero hay una pregunta que casi ningún founder se hace a tiempo: ¿qué pasa con vos y tu equipo si la empresa que están comprando (o la que compra, según el lado del deal en el que estés) tenía algo escondido en el balance?
Este artículo está pensado para el escenario menos romantizado del M&A: sos founder, tu empresa fue comprada o absorbida por otra, y ahora tenés que firmar papeles que te comprometen a vos, a tu equipo y en algunos casos a tu patrimonio personal. La due diligence no es un trámite que hace "el otro lado". Es tu única ventana real para blindarte antes de que la firma sea irreversible.
El mito de que la due diligence es solo cosa del comprador
Se asume que la parte que investiga es siempre la que pone la plata. Tiene sentido: el comprador quiere saber qué está adquiriendo. Pero si sos founder y tu empresa se fusiona con otra, o si te absorben dentro de una estructura más grande, vos también estás "comprando" algo: acciones de la entidad resultante, un rol en un board nuevo, obligaciones bajo un acuerdo societario que no redactaste vos.
Ahí es donde la mayoría se relaja. Confían en que el abogado de la otra parte hizo bien su trabajo, o asumen que si el deal avanzó tanto es porque ya está todo revisado. Ese supuesto es el que después explica por qué aparecen juicios laborales heredados, deudas impositivas no declaradas o cláusulas de exclusividad con terceros que nadie mencionó en las reuniones.
Pasivos contingentes: lo que no está en el balance pero puede aparecer después
Un balance muestra lo que la empresa debe hoy. No muestra lo que podría llegar a deber. Ahí está el problema.
Los pasivos contingentes son obligaciones que dependen de un evento futuro: un juicio en curso que todavía no tiene sentencia, un reclamo laboral que un ex empleado inició hace meses y nadie contestó formalmente, una garantía que la empresa dio sobre un producto y que podría gatillar reclamos masivos si algo falla. Ninguno de esos ítems suele figurar como "deuda" en un estado contable tradicional, pero pueden convertirse en una deuda real el día menos pensado.
En estructuras internacionales esto se complica más todavía. Una startup argentina con una entidad en el exterior puede tener contingencias fiscales en dos jurisdicciones distintas, y cada una con su propio criterio de qué constituye una obligación reportable. Pedir el historial completo de reclamos, notificaciones extrajudiciales y cartas documento de los últimos años (no solo los juicios ya iniciados) es la única forma de ver ese iceberg antes de firmar.
Contratos con terceros: la letra chica que te ata después del cierre
Cuando una empresa se fusiona o es absorbida, generalmente hereda todos los contratos vigentes de la otra parte: proveedores, clientes, licencias de software, acuerdos de exclusividad, contratos de trabajo. El problema es que muchos de esos contratos tienen cláusulas que se activan justamente cuando hay un cambio de control.
Las cláusulas de "change of control" pueden dar derecho a la contraparte a rescindir el contrato, exigir una renegociación de condiciones, o incluso reclamar una penalidad. Si la empresa comprada tenía un cliente que representaba buena parte de su facturación, y ese contrato se cae automáticamente por la fusión, el negocio que estás heredando vale bastante menos de lo que aparentaba en la reunión de directorio.
Lo mismo aplica para los acuerdos con freelancers y contratistas internacionales, que suelen tener menos formalidad que los contratos laborales tradicionales y por eso mismo son más fáciles de pasar por alto. Vale la pena revisar también los contratos que la empresa firmó sin asesoría legal, porque ahí suele estar la mayor cantidad de sorpresas.
Propiedad intelectual: ¿la empresa realmente es dueña de lo que vende?
Este punto se subestima constantemente. Antes de aceptar acciones de la entidad resultante, hay que confirmar que el código, las marcas, las patentes y los diseños que la empresa dice tener efectivamente le pertenecen.
¿Los desarrolladores firmaron cesión de derechos de propiedad intelectual cuando fueron contratados? ¿O trabajaron como freelancers sin ese acuerdo por escrito, dejando la titularidad del código en un limbo? Es un escenario más común de lo que parece, sobre todo en startups que crecieron rápido y priorizaron shippear features antes que ordenar el legal. Si esa cesión nunca se firmó correctamente, la empresa que estás por integrar podría no ser dueña de su propio producto.
Compliance regulatorio: lo que puede transformarse en multa mañana
Dependiendo del rubro, hay obligaciones regulatorias que si no se cumplieron en el pasado pueden generar sanciones que se activan después de la fusión, cuando ya sos parte de la estructura. Esto es particularmente relevante en fintechs, empresas que manejan datos personales, o compañías con actividad crypto, donde el marco regulatorio cambia rápido y lo que era aceptable hace un par de años puede no serlo hoy.
Pedir un informe de compliance actualizado (no uno de archivo) y confirmar que la empresa está al día con las autoridades relevantes en cada jurisdicción donde opera es un paso que muchos founders se saltean porque confían en que "si hubiera un problema, ya habría explotado". No es así como funciona el compliance: los problemas explotan justamente cuando cambia el control societario y alguien empieza a mirar con lupa.
Cómo estructurar el proceso sin paralizar el deal
¿Cómo se hace todo esto sin que la negociación se estire seis meses y el otro lado se harte? La clave está en priorizar. No hace falta auditar cada factura de los últimos cinco años: hace falta identificar las tres o cuatro áreas de mayor riesgo según el rubro específico de la empresa (laboral, fiscal, propiedad intelectual, contractual) y pedir documentación puntual sobre esas áreas.
Un checklist típico de due diligence legal incluye, como mínimo:
- Estados contables auditados de los últimos ejercicios, junto con notas explicativas
- Listado completo de juicios, reclamos y notificaciones extrajudiciales recibidas
- Copia de todos los contratos con clientes y proveedores que representen una porción relevante de la facturación
- Cesiones de propiedad intelectual firmadas por todo el equipo (empleados, freelancers, contratistas)
- Estado de cumplimiento regulatorio en cada jurisdicción donde opera la empresa
- Cap table actualizado con todas las emisiones de acciones y opciones vigentes
Este último punto merece mención aparte porque suele generar sorpresas: si la empresa que estás integrando tiene stock options mal documentadas, podés terminar con una dilución que nadie proyectó en la valuación original del deal.
El rol de las representaciones y garantías en el acuerdo final
Incluso con la due diligence más prolija, siempre queda un margen de riesgo que no se puede eliminar del todo. Para eso existen las representaciones y garantías (reps and warranties) dentro del acuerdo de fusión: declaraciones formales donde la parte vendedora afirma, bajo su responsabilidad, que la información entregada es correcta y completa.
Si después del cierre aparece un pasivo que la otra parte debería haber declarado y no lo hizo, esas cláusulas son las que te permiten reclamar una compensación, o directamente activar mecanismos de indemnidad previstos en el contrato. Redactarlas bien (con plazos de reclamo razonables, montos de cobertura claros y mecanismos de resolución de disputas definidos) es tan importante como la due diligence misma. Un due diligence perfecto sin reps and warranties sólidas es como revisar una casa antes de comprarla y después firmar un contrato sin ninguna garantía sobre lo que declaró el vendedor.
Para entender el marco general de por qué estas operaciones se dan y qué las motiva, este análisis sobre reestructuraciones y fusiones es una buena lectura complementaria antes de meterte de lleno en el proceso de revisión.
Si estás por firmar como parte comprada en una fusión y necesitás que alguien revise la letra chica antes de que sea tarde, podemos ayudarte con Contratos y compliance internacional.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.
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