El término "independencia financiera" está bastardeado hasta el absurdo. Tu home de YouTube probablemente esté repleto de basura del tipo "cómo salir de la rat race" o "tres pasos para tu libertad financiera". Pero si arrancamos desde el concepto más común, ya empezamos mal.
La definición académica dice que sos independiente financieramente cuando "la renta de tus inversiones supera tus costos fijos". Suena lógico. Es falso.
Primero, porque la renta fija es un mito urbano. Segundo, porque los costos fijos de una persona también son variables (por más contraintuitivo que suene). Tercero, porque no tiene en cuenta el riesgo. Podríamos entonces reformular: la independencia financiera se adquiere cuando la renta cubre los costos fijos más un determinado monto que dé cuenta de estas tres cuestiones. Pero sigue siendo insuficiente.
Independencia es no-dependencia
A nuestro juicio, la independencia financiera debe percibirse como la no-dependencia de la mayor cantidad de factores posibles. Podés generar una renta pasiva muy por arriba de tus gastos y ser totalmente dependiente de todo tipo de factores. Y por el contrario, podés en gran medida ser independiente financieramente y aún trabajar para vivir.
¿De qué tenés que no depender para considerarte independiente financieramente?
Te damos una lista con varios niveles. Por lo menos para ir arrancando.
Nivel geográfico y jurisdiccional
Tu ingreso (sea activo o pasivo) no puede estar supeditado a un solo país. Cuanto más diversificado sea el ingreso a nivel geográfico, menos dependencia de cada jurisdicción en particular.
Si toda tu renta viene de alquileres en Buenos Aires, dependés enteramente de lo que pase en Argentina. Si el mercado local colapsa, colapsás vos. Si cambian las reglas de juego (spoiler: siempre cambian), quedás expuesto. La diversificación geográfica no es una obsesión fiscal. Es supervivencia básica.
Nivel dinámico
No alcanza con que esté diversificado. Debe además poder fluir dinámicamente con facilidad. Debe poder ingresar y salir de jurisdicciones con un clic. Acá es donde juega la variable de la liquidez.
Si tu renta viene de activos ilíquidos (aún diversificados), entonces sos extremadamente dependiente de los gobiernos de dichos estados. ¿Tenés 15 locales en el centro? Felicitaciones. Intentá mover ese capital en 48 horas si la situación política se pone picante. No podés. Esa independencia es una ilusión. Entender qué es renta pasiva realmente —y no la versión de YouTube— es el primer paso para no caer en esa trampa.
Nivel industrial
Si el ingreso proviene de un sólo tipo de industria, entonces aún diversificado, sos totalmente dependiente de esa industria.
Podés tener propiedades en tres países distintos y seguir estando concentrado en real estate. Si el sector inmobiliario se desploma globalmente (pasa, pasó, va a volver a pasar), tu diversificación geográfica no te salva. Necesitás diversificación de tipo de activo también.
Nivel residencial
Si quien percibe el ingreso únicamente es residente de un país, entonces es absolutamente dependiente de lo que quieran hacer con él los burócratas de turno. Asumir que el residente siempre se podrá ir si lo desea es falso. Existen muchos casos donde por no actuar a tiempo, esa opción desaparece.
Quien desee la independencia financiera debe poseer un portfolio de residencias y ciudadanías que le permitan realmente decidir dónde vivir y bajo qué jurisdicción poner a su persona y al ingreso que perciba. ¿Te parece exagerado? Preguntale a cualquiera que haya intentado salir de un país cuando ya era tarde.
La construcción de la independencia
Como verás, no es un tema tan simple. Hay gente que se cree independiente financieramente por vivir de rentas de 15 locales en el centro. Rápidamente se va a dar cuenta de que esa independencia era una ilusión.
Hay muchos más niveles que estos cuatro. Pero con estos recién empezamos a hablar. La independencia se construye y se prepara. Y no hay que postergarla.
Nunca hay que dejar la independencia para después. Porque para cuando uno realmente la necesita, ya puede ser tarde. Un buen punto de partida es armar un portfolio de emergencia que te permita aguantar imprevistos o ejecutar una mudanza sin improvisar.
En muchos casos, armar una Estructuración corporativa internacional es el primer paso para construir independencia real. Si ya estás operando internacionalmente y querés empezar a pensar en serio tu estructura, conviene evaluarlo ahora.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.
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