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Freelancers17 de septiembre de 2020 · 7 min de lectura

Qué hago con mis objetos materiales antes de emigrar

B&P Consulting

Emigrar implica tomar decisiones brutales sobre tus pertenencias. Te contamos qué llevarte, qué vender, qué regalar y cómo no dejar que tus objetos te aten.

Qué hago con mis objetos materiales antes de emigrar

La gente que emigra suele acumular toneladas de objetos a lo largo de su vida. Y cuando llega el momento de desarmar todo, aparece el pánico: qué hago con mis cosas, me las llevo, qué dejo, qué llevo.

Hoy vamos a canalizar a Marie Kondo y te vamos a decir exactamente qué hacer con tus objetos materiales a la hora de emigrar. Pero sin ternura japonesa: acá la idea es que te saques el problema de encima rápido y sin quilombo.

Primero lo primero: qué necesitás para laburar

Empezamos por lo básico. Qué necesitás para generar ingresos desde cualquier lado.

Si sos de los privilegiados que con una laptop ya podés laburar, separás la laptop, el cargador y los accesorios. El problema es que nunca es una laptop. Aun para los que únicamente necesitan una laptop, nunca es una laptop. Siempre hay accesorios.

Placas externas de video o de sonido, monitores portátiles, una wacom, el teclado mecánico que te gusta, el MX Master, todo lo que te vendió MKBHD durante estos años, el iPad, el headset, el mic, la cámara, 800 pendrives, discos externos, y 500 cargadores. "Únicamente necesita una laptop para laburar" es una mochila repleta que pesa una tonelada.

Armala y pasamos a la fase dos.

De valor vs sin valor: el threshold de 50 dólares

La fase dos consiste en separar de todas tus pertenencias que no son absolutamente necesarias para generar dinero, aquellas de valor y aquellas que no son de valor.

Y si bien los pequeños números hacen a los grandes números, nosotros recomendamos poner un threshold de 50 dólares. En la previa a una retirada, no te vas a volver loco tratando de vender cosas que valen un kilo de milanesas.

¿Ya hiciste esa separación entre lo que es de valor y lo que no? Bien, ahora se viene una parte muy importante. Fijate lo que catalogaste como "de valor", de esa lista, sacá el 80%.

Porque el hecho de que vos hayas pagado buen dinero por algo, no significa que sea de valor. Vos lo pagaste caro en su momento, pero actualmente no tiene ningún valor material, así que chau. Ojo, también puede pasar al revés. Me ha pasado personalmente que un funko que compré hace como 10 años por 5 dólares se descontinuó y lo vi publicado por 150.

Cuestión que las cosas de valor, las podés intentar vender. Publicalas en Mercado Libre a precios muy competitivos, y olvidate de las comisiones y los envíos y bla bla. Que te den lo que te quieran dar. Ese objeto vale cero muerto en una caja o un cajón, y si alguien quiere darte plata a cambio, la agarrás.

No lo estás malvendiendo porque no representa ningún tipo de valor para vos, conservarlo tiene un costo, y no lo vas a llevar porque no te entra ni de casualidad.

Las cosas en Mercado Libre eventualmente se venden, pero pueden tardar años en venderse. Desde ya te voy avisando que no vas a poder vender todo. Venderás lo que puedas. El resto, se regala.

Se regala y no se mira atrás

Se regala y no se mira atrás. En el improbable caso de que llegues a necesitar algo que regalaste, se vuelve a comprar. Aun así, las chances de que eso suceda son menores a las del impacto de un asteroide del tamaño de Texas sobre la tierra dentro de los próximos 3 segundos.

Catalogás todo lo que querés regalar. Muebles, ropa en buen estado, electrodomésticos que funcionen. Se regalan cosas buenas, no se regala basura.

Y una vez que tengas todo listo y catalogado, ¿a quién se le regala? ¿Llamás a tus amigos y que se lleven lo que quieran? ¿Llamás a tu tía que siempre vio con buenos ojos ese sillón?

No. Mucho quilombo. Tenés demasiadas cosas que hacer pre migración como para dejar contentas a todas las personas que alguna vez elogiaron alguno de tus objetos materiales. La realidad es que probablemente estaban siendo amables y ni siquiera les gustaba tanto.

Lo que hacés ahora es llamar a Tzedek al 0810-777-7333. Ellos van a buscar tus donaciones y se las llevan. Durante la cuarentena no estaban retirando, pero ahora ya sí. (Porque... ¿qué cuarentena? Verdad. A esta altura ya ni sé si en Argentina siguen en la cuarentena de Schrödinger o qué).

Es posible que el personal de Tzedek no quiera llevarse todas tus donaciones. No te ofendas, yo sé que ese microondas con la puerta rota y sin 3 botones anda perfecto cuando lo prendes con un lápiz, pero simplemente no les sirve.

Lo que no se quisieron llevar, se tira. Hay quienes lo sacan a la calle y 3 segundos después no quedan rastros. Hay quienes llaman a la municipalidad. Como sea, tirá todo de forma rápida y legal, y te sacaste de encima los objetos materiales que eran tu cárcel.

Las cosas que no entran en ninguna categoría

Es posible que hayan quedado cosas que no entraban en ninguna categoría. Cosas que no querés vender ni regalar, pero tampoco te podés llevar.

Quizás sean papeles importantes que no podés tirar. O quizás una guitarra. Porque no te la podés llevar pero tampoco querés dejar de tenerla.

Para esos casos, podés alquilar una baulera. Entendé que vas a pagar un costo mensual por el hecho de guardar estas cosas. Quizás lo pagues durante un año y después digas: ya fue, tiro todo, me cuesta demasiada plata seguir teniéndolo. Gran idea.

El valor sentimental y los floreros que hieren estéticamente

Tampoco sirve como solución ir a la casa de tus viejos y llenarles una habitación extra o los placards de basura. Primero porque tu basura, tu responsabilidad, y segundo porque a tus viejos te los vas a estar llevando con vos mucho antes de lo que pensás.

Entiendo que no es un tema menor, ya que para colmo algunos objetos tienen valor sentimental. De hecho, la última vez que tomé un BQB y vi muchísima gente emigrando, había familias que llevaban floreros o lámparas a modo de carry on. Es evidente que esos objetos que hirieron estéticamente a todo aquel que tuvo la desgracia de verlos, eran regalos de abuelas y por eso sus dueños no podían dejarlos.

Y sí. Duele. Pero si ese florero no entra en tu valija sin romper otras cosas más importantes, no va. Punto.

La pregunta que tenés que hacerte es: ¿este objeto me va a servir para generar ingresos, me va a ayudar a conseguir trabajo, me va a hacer la vida más fácil en destino? Si la respuesta es no, no va.

No importa cuánto te cueste emocionalmente dejarlo. Estás tomando una decisión de supervivencia, no de decoración. Y esa decisión tiene que estar respaldada por una planificación financiera seria antes de emigrar: saber cuánto te va a costar el primer mes, dónde vas a vivir y cómo vas a cobrar tus servicios desde el otro lado.

Si ya sabés a dónde vas, también conviene que hayas resuelto de antemano cómo vas a recibir pagos del exterior, porque llegar a destino sin eso resuelto es una fuente de estrés innecesaria. Y si todavía no definiste bien tu estructura, una consulta inicial puede ahorrarte muchos dolores de cabeza.

Si seguís este método, tu proceso migratorio va a ser mucho más liviano, rápido y efectivo. Y vas a llegar a destino sin tener que andar arrastrando medio departamento por aeropuertos internacionales.

También es útil pensar en el síndrome del homeless: el estrés de no tener nada asentado en el nuevo destino es real, y llegar liviano de equipaje pero pesado de incertidumbre no es exactamente la solución ideal.

Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.

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