Antes de escribirnos, hacé este ejercicio con una calculadora al lado. Diez minutos de números honestos te van a decir más que cualquier thread de Twitter sobre LLCs.
Este test no reemplaza una consulta con un especialista. Pero sí te permite llegar a esa consulta sabiendo qué preguntar, en lugar de llegar pidiendo "la solución que le funcionó a fulano". Ya escribimos sobre el error de copiar estructuras genéricas sin diagnóstico previo. Esto es el paso anterior: cómo hacer ese diagnóstico vos mismo, con lápiz y papel, antes de pagar por una asesoría que capaz ni necesitás todavía.
Paso 1: cuánto facturás y de dónde viene esa plata
Andá a tu último año de facturación y separá los ingresos por país de origen del cliente. No por moneda, por país.
Un ejemplo típico: un diseñador UX que factura el equivalente a un ingreso medio alto anual, con el 70% viniendo de tres clientes en Estados Unidos, un 20% de un cliente en España y el resto de proyectos sueltos en Argentina. Ese mix ya te dice algo: la concentración geográfica de clientes es un factor tan relevante como el monto total facturado.
Si más de la mitad de tu facturación viene de un solo país que no es el tuyo, empezás a acumular razones para pensar en una estructura. Si tu facturación está repartida entre diez países distintos en montos chicos, la ecuación cambia bastante.
Paso 2: cuánto tiempo real le dedicás a cada cliente
Contá horas, no proyectos. Si un cliente te ocupa más del 80% de tu tiempo facturable durante varios meses seguidos, hay un tema de fondo que no tiene que ver con estructura societaria: puede haber riesgo de que tu relación contractual se interprete como una relación de dependencia encubierta, dependiendo del país y del contrato. Esto conviene chequearlo con detalle en nuestro análisis sobre trabajo freelance para el exterior.
Paso 3: ¿tenés empleados, socios o planeás tenerlos?
Esta pregunta divide el análisis en dos caminos completamente distintos. Freelancer solo, sin socios ni empleados, es una conversación. Founder con dos co-fundadores y planes de tomar dos o tres personas en los próximos doce meses es otra conversación totalmente diferente, con implicancias de cap table, de cómo se reparten distribuciones y de qué pasa si alguien se quiere ir.
Si tenés socios o los vas a tener, sumá a tu checklist la necesidad de un pacto parasocial que proteja a todas las partes más allá de lo que diga el estatuto formal de la sociedad.
Paso 4: ¿dónde estás pagando impuestos hoy, y estás seguro?
Acá hay que ser brutalmente honesto. Muchos freelancers argentinos facturan al exterior, cobran en una wallet o en Payoneer, y nunca declararon nada en AFIP porque "es plata que está afuera". Ese razonamiento es un error de diagnóstico grave, no un detalle técnico.
Poné en una hoja: ingresos declarados versus ingresos reales del último período fiscal. Si la diferencia es significativa, tenés un problema de compliance antes que un problema de estructura. Armar una LLC en ese contexto no arregla nada, en algunos casos hasta puede complicar más las cosas si no se hace en paralelo con la regularización de tu situación local.
Paso 5: activos acumulados, no solo ingresos mensuales
Esta es la pregunta que casi nadie se hace hasta que ya es tarde. No importa solo cuánto facturás por mes, importa cuánto acumulaste. Un freelancer que factura un monto modesto por mes pero lleva cinco años ahorrando en dólares en el exterior puede tener un patrimonio acumulado mucho más relevante (a efectos de estructuración) que alguien que factura el triple pero gasta todo en el mes.
¿Tenés más de un año de gastos ahorrados afuera? ¿Esos ahorros están en una cuenta a tu nombre personal, en una wallet, en cripto? La respuesta cambia completamente qué tipo de estructura tiene sentido. Este es justamente el tema que desarrollamos en a partir de qué monto conviene estructurar tu patrimonio.
Paso 6: ¿tu actividad requiere presencia física en algún país?
Nómada digital que trabaja desde una laptop en cualquier lado: un escenario. Consultor que viaja regularmente a Estados Unidos a reunirse con clientes, o alguien que vende productos físicos vía Amazon FBA importando mercadería hacia territorio norteamericano: otro escenario completamente distinto, con implicancias de nexus fiscal que una LLC genérica de Wyoming no resuelve por sí sola.
¿Cuántos días al año pasás en cada país? Si no lo sabés con precisión, es la primera tarea antes de cualquier otra cosa.
Paso 7: ¿cobrás en cripto y creés que eso te saca del radar?
Bastante gente asume que cobrar en stablecoins o en Bitcoin los vuelve invisibles para el fisco. No es así, y cada vez menos: el marco de reporte automático entre países (CRS) fue actualizado por la OCDE para incorporar activos cripto de forma explícita, alineándose con el Crypto-Asset Reporting Framework, con entrada en vigor reciente según Jersey's tax authority. Si tu diagnóstico incluye ingresos en cripto, sumá esa variable a la ecuación, no la dejes afuera pensando que "cripto es distinto".
Paso 8: bancarización real, no wallets
¿Tenés una cuenta bancaria real en algún país, o operás únicamente con Payoneer, Wise o alguna wallet cripto? Esta pregunta parece menor pero no lo es: define si podés recibir pagos de ciertos clientes corporativos (que exigen cuenta bancaria formal), si podés acceder a crédito, y qué tan sólida es tu posición si un banco te pide documentación de origen de fondos.
Mercury sigue siendo una opción usada por muchos founders, aunque cambió su situación regulatoria: recibió aprobación condicional de la OCC para constituirse como banco con licencia nacional propia, un proceso que todavía no terminó de cerrarse. Vale la pena revisar la política vigente para no residentes antes de asumir que funciona igual que hace un tiempo, sobre todo después de que uno de sus bancos socios históricos atravesara una acción regulatoria de la Reserva Federal.
Paso 9: ¿pensás levantar capital en algún momento?
Si la respuesta es sí, aunque sea "tal vez en un par de años", esto cambia el análisis completo. Una estructura pensada solo para facturar como freelancer independiente no sirve igual que una pensada para recibir inversión, tener cap table ordenado y eventualmente ser vendible. ¿Tu negocio hoy sería vendible si mañana apareciera un comprador? Si la respuesta te genera dudas, ese es un indicador más de que el diagnóstico tiene que incluir esta dimensión desde el principio.
Paso 10: historial fiscal previo, no solo presente
¿Tuviste algún año con inconsistencias, algún blanqueo previo, alguna estructura abierta y abandonada sin cerrar formalmente? Esto no es un detalle del pasado que se puede ignorar. Muchas estructuras que hoy parecen problemáticas lo son justamente por decisiones de hace tres o cuatro años que nadie revisó a tiempo.
Paso 11: ¿tu jurisdicción actual de residencia se está poniendo más agresiva?
Este punto varía según el país, pero conviene chequearlo puntualmente. Uruguay, por ejemplo, viene con cambios tributarios sobre rentas del exterior que afectan directamente a quienes eligieron ese país pensando en cierta estabilidad fiscal que ya no es tan segura. Si tu residencia fiscal está en un país con cambios normativos recientes o en debate, sumá ese riesgo a tu ecuación antes de armar cualquier estructura que asuma reglas de juego fijas.
Paso 12: ¿podés explicar tu propia estructura en dos minutos?
Este es el test final, y funciona tanto si ya tenés una estructura armada como si estás por armar una. Si alguien te pregunta por qué elegiste tal jurisdicción, cómo se relaciona con tu residencia fiscal, y qué obligaciones de reporte tenés en cada país donde operás, ¿podés responder con claridad en dos minutos?
Si la respuesta es "la verdad que no sé bien, me la armó un servicio online", ahí está el problema. No es que la estructura esté necesariamente mal armada. Es que no la entendés, y eso en sí mismo es un riesgo, porque significa que no vas a detectar cuándo deja de servirte.
Cómo leer los resultados
Si contestaste este checklist y la mayoría de tus respuestas fueron "no sé" o "no lo pensé", eso no es un fracaso: es exactamente la información que necesitás antes de pedir asesoría. Llegar a una consulta con estas doce respuestas más o menos claras achica muchísimo el tiempo (y el costo) de cualquier proceso de estructuración posterior.
Y si en algún paso te diste cuenta de que hay inconsistencias entre lo que declarás y lo que realmente hacés, o entre cómo opera tu negocio y cómo está documentado, ese es el momento de pedir una evaluación legal, fiscal y financiera completa antes de sumar una capa más de estructura sobre una base que podría tener grietas.
Con este diagnóstico armado, trabajamos en planificación fiscal multijurisdiccional para traducir tus respuestas en una arquitectura concreta.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.
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