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Legal27 de diciembre de 2021 · 5 min de lectura

El arbitraje te ahorra años de litigio (si sabés usarlo)

B&P Consulting

El arbitraje resuelve conflictos más rápido, barato y confidencial. Cómo funciona, cuándo usarlo y por qué está en contratos comerciales.

El arbitraje te ahorra años de litigio (si sabés usarlo)

¿Le vas a hacer juicio? No, para qué. Comerme cinco años de litigio, abogados, costos. Mejor dejalo así.

Esta conversación se repite en cualquier país donde el Poder Judicial funciona mal. Pero existe una forma de reducir tiempos, costos y hasta la cantidad de abogados necesarios para resolver un conflicto jurídico. Y no es ciencia ficción.

El arbitraje funciona porque vos elegís las reglas

El arbitraje es un mecanismo alternativo de resolución de conflictos. Las partes dejan asentado en el contrato que se someten a la jurisdicción de un tribunal arbitral bajo las reglas que ellas elijan.

Sí, leíste bien. Las reglas y árbitros aplicables al arbitraje son las que las partes dispongan.

¿Qué quiere decir esto? Si vas a hacer un contrato de locación con tu primo y querés que el tío Fernando sea el árbitro en caso de conflicto, Fernando puede decidir sobre el caso. Podés pactar que él decida en base a su sabiduría personal, su experticia, leyes familiares, las leyes de Indonesia o las leyes bíblicas. Lo que quieras.

Como regla general, el veredicto tiene que estar fundado en un razonamiento que permita llegar a la misma conclusión que llegó el árbitro. Pero como todo en el arbitraje, se puede pactar en contrario.

Los procesos arbitrales son confidenciales. Esto es importante cuando hay que presentar pruebas sensibles como balances, reportes o información estratégica. Por eso es muy común que todo contrato que involucre a empresas prevea una cláusula arbitral.

El laudo arbitral tiene fuerza ejecutiva

La decisión del árbitro se llama laudo. Puede ser presentada ante cualquier tribunal judicial y ellos, sin revisar el fondo de la cuestión, ejecutan lo dictaminado.

Los laudos son revisados por el juez a nivel procesal. El juez verifica que el árbitro que emitió el laudo sea aquel que las partes eligieron y que no sea sobre materias prohibidas (derecho laboral, de familia, de los consumidores o de capacidad de las personas). Una vez satisfechos estos requisitos, el juez homologa el laudo y lo ejecuta.

Y acá viene algo relevante: el arbitraje no es solo nacional. Existe un acuerdo internacional que hace que el laudo de un árbitro pueda hacerse valer en más de 180 países. Se llama Convención de Nueva York sobre el Reconocimiento y la Ejecución de las Sentencias Arbitrales Extranjeras. Básicamente, si ganaste un arbitraje en Londres, podés ejecutar ese laudo en Argentina, Singapur o Chile sin empezar de cero.

Cómo meter el arbitraje en tu contrato

Para poder someter cualquier contrato a un arbitraje vas a precisar de una cláusula arbitral compromisoria. Esta cláusula debe constar expresamente, ya que así lo dicta la ley.

Una segunda opción es que las partes presten el consentimiento a someterse a un arbitraje. No importa cuándo lo expresen. Si la disputa ya se inició en el proceso judicial y todavía no hay sentencia con fuerza de cosa juzgada, las partes pueden acordar el arbitraje aunque no lo hayan hecho antes.

En la práctica, esto pasa más seguido de lo que parece. Dos empresas empiezan un juicio, se dan cuenta de que el proceso va a durar una década y prefieren mandarlo a arbitraje. Algo parecido ocurre con los pactos parasociales: acuerdos que las partes no incluyeron en el documento principal pero que terminan siendo decisivos cuando hay conflicto.

Por qué el arbitraje es especialmente útil en operaciones internacionales

El arbitraje reduce costos. Reduce tiempos. Y es totalmente confidencial.

Pero además, en operaciones entre partes de distintos países, el arbitraje elimina el problema de la jurisdicción. Si vos tenés una empresa en Delaware y tu cliente está en Brasil, ¿dónde litigás? ¿En qué idioma? ¿Bajo qué ley?

Con arbitraje, podés pactar que el árbitro sea neutral, que el procedimiento se lleve a cabo en un tercer país (generalmente se elige uno con infraestructura arbitral consolidada como Londres, Singapur o Miami) y que la ley aplicable sea la que tenga más sentido comercial para ambas partes.

Esto hace que el arbitraje sea la herramienta por defecto en contratos comerciales internacionales. Y si estás trabajando con clientes del exterior, deberías tener una cláusula arbitral en todos tus contratos. También vale la pena revisar si los templates legales que usás son suficientes o si conviene que un abogado los adapte a tu situación específica.

Si necesitás que revisemos o redactemos una cláusula arbitral para tus contratos, podemos ayudarte con Contratos y compliance internacional. También podés leer más sobre Cláusula de arbitraje: qué es y por qué está en todos los contratos.

Si querés entender por qué incluso en contratos entre socios o co-founders este tipo de mecanismos puede evitar años de conflicto, te recomendamos leer sobre por qué tu startup necesita un abogado para revisar sus contratos.

Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.

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