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Startups10 de septiembre de 2026 · 6 min de lectura

Las 5 cláusulas de un contrato que tenés que leer vos mismo

B&P Consulting

Guía práctica de las 5 cláusulas contractuales que todo founder debería identificar antes de mandar el contrato al abogado.

Las 5 cláusulas de un contrato que tenés que leer vos mismo

Hay una diferencia enorme entre leer un contrato y saber qué mirar en un contrato. Esto es lo segundo: un mapa de las cinco cláusulas que definen si un acuerdo te conviene o te condena, para que llegues a la reunión con tu abogado haciendo las preguntas correctas.

Por qué esto no reemplaza al abogado (pero sí mejora la reunión)

Ya hablamos en otro artículo sobre por qué tu startup necesita un abogado para revisar contratos y esa sigue siendo la posición de la consultora. Esto no cambia ese punto.

Lo que cambia es el nivel de conversación. Un founder que llega con un contrato marcado, con preguntas puntuales sobre las cláusulas que le generan dudas, tiene una reunión de revisión mucho más corta y mucho más barata que uno que llega con el documento entero sin abrir, pidiendo "che, revisámelo todo".

No se trata de que dejes de pagar por asesoramiento legal. Se trata de que ese asesoramiento rinda más. Cuando podés identificar las cinco zonas de riesgo de un contrato antes de que lo vea un profesional, la conversación pasa de "explicame qué dice esto" a "esta cláusula me preocupa por esta razón puntual, ¿qué tan grave es en mi caso?". Esa segunda conversación es la que realmente te protege.

1. Terminación y notice period

Es la cláusula que nadie lee cuando la relación arranca bien y la primera que todos buscan cuando arranca a ir mal.

Preguntas concretas: ¿cuánto preaviso necesita la otra parte para cortar el contrato? ¿Hay causales de terminación inmediata sin preaviso, y cuáles son? ¿Qué pasa con lo que ya entregaste o facturaste al momento del corte?

Si un cliente representa una porción grande de tu facturación y el contrato le permite terminarlo sin preaviso, no tenés un cliente: tenés una espada colgando. Esto es particularmente sensible si trabajás como agencia o consultora con pocos clientes grandes en lugar de muchos chicos.

2. Propiedad intelectual y trabajo derivado

¿Quién es dueño de lo que se crea durante la relación contractual? Parece una pregunta obvia pero la respuesta cambia según cómo esté redactada la cláusula, y muchas veces ni siquiera está.

Fijate tres cosas puntuales: si el contrato dice "work made for hire" o equivalente (eso generalmente transfiere la propiedad al cliente apenas se crea), si hay una licencia de vuelta hacia vos para reutilizar componentes genéricos que desarrollaste, y si el contrato menciona explícitamente el software, código o material preexistente que traés a la relación (para que no termine "contaminado" dentro de la propiedad del cliente).

Esto es especialmente delicado en desarrollo de producto, donde el mismo componente puede terminar usado en tres proyectos distintos. Si no aclaraste esto desde el arranque, el cliente puede alegar que ese componente le pertenece a él en exclusiva.

3. Indemnización (indemnification) y límite de responsabilidad

Esta es, probablemente, la cláusula más subestimada por founders que no vienen de un entorno legal. Y es la que puede generar la exposición económica más grande de todo el contrato.

La cláusula de indemnización define quién paga si un tercero demanda por algo relacionado con el contrato. La pregunta que tenés que poder responder es: ¿el contrato te obliga a indemnizar a la otra parte por daños que exceden por mucho lo que estás cobrando por el servicio? Si estás facturando un monto acotado por un proyecto y la cláusula te expone a una responsabilidad sin techo, ahí hay una asimetría que hay que negociar, no ignorar.

Buscá también si existe un "cap" o límite de responsabilidad (generalmente atado al valor del contrato) y si hay exclusiones para daños indirectos o consecuentes. La ausencia de un cap no siempre es un problema grave, pero sí es una señal de que hay que preguntar.

4. Exclusividad y no competencia

¿El contrato te impide trabajar con otros clientes del mismo sector? ¿Por cuánto tiempo, y en qué territorio? Estas cláusulas suelen estar redactadas en un lenguaje amplio a propósito, y ese lenguaje amplio es el que después te complica cuando querés tomar otro cliente parecido.

Vale la pena distinguir acá entre una cláusula de exclusividad (no trabajar con nadie más mientras dure el contrato) y una de no competencia post contractual (no trabajar con competidores del cliente durante un tiempo después de terminada la relación). Son cosas distintas, con implicancias distintas, y conviene entender cuál de las dos (o ambas) tenés delante. Si trabajás como freelancer o contractor, esta distinción se vuelve todavía más relevante, y profundizamos en las diferencias entre Conflict y Non-Compete Agreement en otro artículo.

5. Ley aplicable y resolución de disputas

Esta es la cláusula que define, en la práctica, cuánto te va a costar defenderte si algo sale mal. Y sin embargo suele estar en el último párrafo, con letra chica, como si fuera un detalle administrativo.

Dos preguntas separadas acá. Primero, qué ley aplica al contrato (no es lo mismo que se rija por la ley de tu jurisdicción que por la de la otra parte). Segundo, cómo se resuelven las disputas: ¿litigio en tribunales, o arbitraje? Cada opción tiene implicancias muy distintas en tiempo, costo y previsibilidad. Si el contrato incluye una cláusula de arbitraje (y cada vez más contratos comerciales la incluyen), conviene entender cómo funciona ese mecanismo antes de firmarlo, no cuando ya estás en medio de un conflicto.

¿Te imaginás litigando en una jurisdicción donde nunca pusiste un pie, contra una empresa que sí tiene estudios jurídicos locales de cabecera? Esa asimetría es exactamente lo que esta cláusula puede generar si no se negocia.

Cómo usar esto antes de mandar el contrato al abogado

La idea no es que reemplaces la revisión profesional con esta guía. Es que llegues con el contrato subrayado en estos cinco puntos, con tus propias preguntas ya formuladas, para que la revisión legal se concentre en lo que realmente importa en tu caso particular.

Un founder que dice "no entiendo la cláusula de indemnización del punto 8, y me preocupa porque el contrato es grande en relación a lo que factura mi empresa" le ahorra a su abogado (y se ahorra a sí mismo) una hora de trabajo exploratorio. Esa hora tiene un costo, y ese costo lo pagás vos.

Esto no aplica solo a contratos comerciales entre empresas. Si estás armando un Non-Compete Agreement para advisors de tu startup, las mismas cinco cláusulas (con matices) siguen siendo el mapa que hay que recorrer.

Si necesitás que revisemos un contrato antes de firmarlo, o que te ayudemos a negociar alguna de estas cláusulas puntuales, nuestro servicio de Contratos y compliance internacional está armado exactamente para eso.

Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.

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