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Freelancers24 de enero de 2023 · 5 min de lectura

¿Puedo trabajar para la competencia de mi cliente?

B&P Consulting

La exclusividad se paga. Si tu cliente no te está pagando por ella, probablemente no exista. Te explicamos cuándo podés trabajar para la competencia.

¿Puedo trabajar para la competencia de mi cliente?

La pregunta aparece todo el tiempo. Un diseñador está trabajando para una marca de ropa deportiva y le llega un pedido de otra marca del mismo rubro. Un locutor hace spots para una empresa de telefonía y recibe una propuesta de la competencia directa. ¿Podés aceptar el trabajo o existe algún tipo de impedimento legal?

La respuesta corta: depende de si tenés un contrato que establezca exclusividad. La respuesta larga requiere entender primero qué tipo de freelancer sos.

Dos tipos de freelancers

El universo freelance se divide en dos categorías bien definidas. Por un lado tenés a los contractors que están fijos con un cliente, en una suerte de relación que parece de dependencia pero no lo es. Por el otro, los que operan bajo la modalidad "gun for hire": hacen un laburo puntual, lo entregan y se terminó la relación (hasta que el cliente vuelva a necesitar algo, si es que vuelve).

En tecnología, la mayoría de los freelancers están en la primera categoría. En industrias creativas (diseño, publicidad, locución, ilustración, animación, edición), predomina la segunda. Te contratan para un proyecto específico y después cada uno sigue con lo suyo.

Para los creativos, el objetivo siempre es hacer un trabajo tan bueno que el cliente vuelva cada vez que tenga una necesidad compatible. Así se van fidelizando clientes que regresan cada tanto, generando la ilusión de continuidad. Pero es eso: una ilusión.

La jerga publicitaria y sus consecuencias

En las industrias creativas, derivado de cómo funciona el mundo publicitario, a los clientes se los llama "cuentas". Por eso es común escuchar a un locutor o diseñador decir "tengo la cuenta de Sedal" o "conseguí la cuenta de Toyota". Suena prestigioso. El problema es que en la enorme mayoría de los casos esa persona no tiene realmente esa cuenta.

Lo que tiene es una buena relación con alguien de la empresa o agencia que tiende a volver a contratarlo, sin ningún compromiso contractual de por medio. La diferencia es enorme.

Y acá empieza el problema. Muchos freelancers miran demasiada televisión (Mad Men, especialmente) y asumen que si "tienen" determinada cuenta, entonces no pueden trabajar para competidores. Creen que existen "conflicts" por defecto, como los que aparecen en las series sobre agencias de publicidad. Si te interesa entender bien la diferencia entre esos dos conceptos, te recomendamos leer Conflict vs NCA: diferencias que todo contractor debe conocer.

¿Qué pasa realmente? Esas limitaciones únicamente existen cuando hay una cláusula contractual de exclusividad. Sin contrato que lo estipule, no hay exclusividad. Punto.

Qué es la exclusividad y cuándo existe

La exclusividad es el compromiso contractual de no realizar prestaciones dentro de determinado segmento. Puede tener distintas dimensiones: territorial, temporal o referida a ciertos medios o canales.

Un ejemplo concreto: un animador firma un contrato con Coca Cola que le impide realizar animaciones para televisión destinadas a otros clientes del segmento bebidas en Argentina durante 24 meses. Esa es exclusividad.

Lo que caracteriza a la exclusividad es que se paga. Cuando una agencia de publicidad habla de cuentas, generalmente lo hace porque tiene contratos anuales con el cliente que fijan todos los términos de la relación, incluida la exclusividad y cómo se manejan los posibles conflictos. Esos contratos incluyen retainers (pagos fijos mensuales) y otras compensaciones que justifican la limitación.

Un freelancer que a duras penas tiene un contrato (o directamente no tiene ninguno) y cuya exclusividad no está siendo remunerada no debería asumir que existe tal cosa, sin importar lo que el cliente quiera hacerle creer. Si querés entender bien qué implica cada cláusula antes de firmar algo, el artículo sobre cláusula de arbitraje es un buen punto de partida para familiarizarte con la anatomía de un contrato moderno.

Qué hacer cuando hay dudas

Si estás en una situación donde un cliente te sugiere que no podés trabajar para su competencia, preguntale directamente si existe alguna cláusula de exclusividad en tu relación. Si te confirma que sí, pedile que te muestre el contrato donde figura esa cláusula.

Y después podés enviarle la invoice correspondiente. Porque si hay exclusividad, hay compensación económica. Si no te están pagando por eso, no existe.

En la práctica, lo que muchos clientes intentan es una exclusividad moral: hacerte sentir que les debés lealtad por ser un buen cliente, o que sería poco ético trabajar para la competencia. Pero esto es simplemente una táctica de negociación informal. La ética profesional implica cumplir con los contratos que firmaste, no con expectativas no escritas que tu cliente tiene en su cabeza. En el mismo sentido, si tenés varios clientes full time a la vez, la lógica es idéntica: lo que no está en el contrato, no existe como obligación.

Consultá siempre con tu abogado antes de asumir cualquier compromiso que limite tu capacidad de trabajar. Los contratos están para eso. Protegen a ambas partes y dejan todo claro desde el principio.

Si necesitás revisar o redactar contratos que protejan tu actividad freelance sin limitarte más de lo necesario, en Contratos y compliance internacional podemos ayudarte a entender qué estás firmando y qué implicancias tiene cada cláusula.

Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.

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