Hoy vamos a hablar de un concepto sobre el que charlamos seguido con clientes que están decididos a emigrar. Con las quinientas mil cosas que uno puede criticarle a Argentina, el desarraigo existe. Y según cada persona, tiene un costo que podés planificar o podés ignorar hasta que te explote en la cara.
Qué es el costo del desarraigo
Es el costo concreto que te cuesta anualmente mantener una relación fluida con los afectos que quedan en el país de origen.
Un costo que casi nadie mete en la planilla de Excel cuando evalúa destinos. Pero ignorar el costo del desarraigo es una receta para el fracaso migratorio. O para la depresión. O para ambas.
Tenemos una clienta que vive en España desde hace varios años. Artista digital. Gana aproximadamente dos mil euros por mes. A muchos les parecerá poco, a muchos otros una fortuna. Comparada con el círculo en el que se mueve, gana bien. Entre un treinta y un cuarenta por ciento más que sus amigos que "ganan bien".
Vive bien?
Sí y no.
Si entrás a blogs de argentinos en España (cosa que hacemos nosotros para que vos no tengas que hacerlo), te vas a encontrar con una constante: "Con mil euros por mes alcanza". Que piso compartido, que tapas, que finde en Girona. Con un poco más de mil "vivís lo más bien".
Ponele que sea cierto. Pero qué costo no estamos computando?
La parte que no entra en el presupuesto de Notion
Muchos argentinos viviendo en Europa con sueldos por debajo de cuatro o cinco mil simplemente no vienen de visita más seguido porque no lo pueden pagar.
A su vez, que te visiten tus viejos en Europa es un lujo que muchos no pueden darse. Sobre todo entre freelancers que vienen de clase media o media baja.
Y el hecho de no tener manera de visitar seguido es un tremendo generador de estrés. El primer finde en Girona es lindo. El segundo, hay muchos que prefieren pescar en el muelle de San Clemente con el viejo en posición fetal.
La clienta que mencionamos antes viene dos veces por año. Pasajes más estadía, estamos hablando de números que no son un escándalo pero que tampoco son gratis. Y eso, sumado al alquiler español, al costo de vida europeo y a los imprevistos, hace que su situación financiera no sea tan holgada como parece desde afuera.
¿Te alcanza para vivir? Sí. ¿Te alcanza para vivir bien y mantener vínculos con Argentina? Ahí la cosa cambia.
Europa, América, países limítrofes: no es lo mismo
El destino a la hora de emigrar debe contemplar el costo del desarraigo. Europa tiene un costo caro. América tiene un costo medio. Los países limítrofes tienen un costo bajo.
Incluso las ventajas de países con carga fiscal baja pueden no justificarse por el costo del desarraigo. Vivir en Dubai puede ser posible desde el punto de vista tributario, pero si querés visitar a tu vieja tres veces por año, estás hablando de un billete considerable. Más el desgaste de veintipico de horas de vuelo cada vez. Para entender mejor cómo estos destinos encajan en una estrategia más amplia, vale revisar cómo se integran Georgia, Dubai y Malasia a una estrategia internacional.
Uruguay te permite volver en auto. España te obliga a planificar con meses de anticipación y rezar para que no haya huelga de Iberia.
A la hora de elegir destinos, es necesario considerar en tu presupuesto que las visitas tarde o temprano se van a transformar en una necesidad. Al menos para la enorme mayoría. El cuento del que se fue y no viene hace diez años, en un ochenta y nueve por ciento de los casos esconde un "no viene porque no lo puede pagar". Y quizás no te lo diga a vos, pero seguramente se lo diría a su psicólogo, si pudiera pagar uno.
La estructura debería contemplar esto
Cuando trabajamos con clientes en estructuración corporativa internacional, el análisis no es solo fiscal. Es operativo, es bancario, es logístico. Y debería ser también emocional, aunque esa palabra suene rara en un contexto de planificación patrimonial.
Pero si armamos una estructura que te deja viviendo en un lugar del cual no podés salir porque los pasajes te destruyen el presupuesto, entonces armamos mal.
Una estructura bien hecha contempla movilidad. Contempla redundancias. Contempla que tu vida no se va a resolver viviendo en un lugar para siempre sin visitar nunca más a nadie.
Y si tu estructura fiscal te obliga a permanecer ciento ochenta y tres días en un lugar que odiás porque si no perdés el beneficio tributario, entonces quizás el beneficio tributario no valía tanto como parecía. Esto es algo que trabajamos con detalle en el área de planificación fiscal internacional, donde la residencia fiscal no es solo un número de días sino una decisión de vida.
Si estás buscando alternativas migratorias o necesitás armar una estructura que contemple tu realidad completa (incluyendo la parte en la que no querés pasar Navidad solo en Tallin), contactate con nosotros.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.
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