El detective llega a la escena del crimen. El cuerpo yace apuñalado. Un testigo nervioso empieza a hablar: "Venía del chino, me compré la promo de sándwich de milanesa con facturas. Vi correr unos botijas y ahí mismo me encontré el cuerpo en el piso."
El detective lo mira fijo y dice: queda usted arrestado.
¿Cómo supo que debía arrestarlo? ¿Bajo qué cargos? Acompáñenme a desentrañar este enigma uruguayo y a conocer particularidades extremadamente misteriosas de Montevideo que muy pocos argentinos conocen hasta que cruzan el charco.
El testimonio tiene agujeros por todos lados
El testigo dijo "venía del chino" y ahí el detective ya empezó a sospechar. Porque en Montevideo no hay chinos.
Así como lo leés. En Montevideo no existe el supermercado chino. No tienen la más pálida idea del mito de que apagan las heladeras, ni que no tienen monedas, ni que pagan con caramelos.
Montevideo tiene cuatro niveles de supermercados. Primero está el hipermercado que vende todo tipo de cosas. Acá se destaca Tienda Inglesa (el Jumbo uruguayo). Después tenés supermercados de tamaño normal, lo que podría ser un Coto barrial. Las marcas principales son Devoto, Tata y Disco. Y en este mismo tamaño existe un segmento premium de Devoto llamado Fresh Market, que es básicamente igual a Whole Foods: extremadamente bien logrado, primer mundista y lleno de argentinos llorando de emoción.
Luego existen supermercados más pequeños que bien podrían ser los chinos uruguayos, pero no lo son. Son cadenas de micro market muy lindas y limpias, mucho más lindas que un 7-Eleven y también muy primer mundo. Se llaman Kinko, Frog's, Devoto Express, entre otras.
Y por último los ultra micro market que son unos kioscos medio raros devenidos en almacenes que igualmente venden de todo. Nunca entiendo cómo hacen entrar toda la mercadería.
Hasta acá el detective sabía que había algo raro, pero todavía pudo haberse confundido un Kinko con un chino, o simplemente le dice así por costumbre porteña.
Pero luego el testigo dijo haber comprado un "sándwich de milanesa". Y eso es complicado, porque eso no existe.
Respirá hondo antes de seguir leyendo
Existe algo bastante parecido a un sándwich de milanesa, pero por razones extremadamente misteriosas no le dicen así.
El plato en cuestión se llama "milanesa en dos panes" y se sirve en dos sándwiches paralelos de milanesa con pan redondo símil hamburguesa.
Algo acá anda mal. ¿Son dos panes? ¿Son cuatro? ¿Por qué viene así? ¿Y si quiero pan francés? Definitivamente hacen falta más sociólogos para comprender este fenómeno.
Y si me pongo muy hincha pelotas, te digo también que las milanesas son medio raras, como si les faltara una vuelta de tuerca. Las milanesas uruguayas son como si hubiera un curso de milanesas de cuatro clases y ellos faltaron a la última.
Aún así hay excepciones. Unas Schneck te pueden salvar, y la verdad que en La Pasiva las hacen bien.
La gota que rebalsó el vaso
El testigo habló de las "facturas". Y eso tampoco existe con ese nombre.
Acá se llaman bizcochos.
Si bien son totalmente distintos a las facturas porteñas, hay joyas para ser descubiertas. Pero el detective sabía que el testigo mentía descaradamente y no tenía pruebas contundentes de su culpabilidad.
Por lo tanto lo arrestó en calidad de argentino ilegal, ya que no está permitido el ingreso de turistas (estamos en pandemia, recordemos) y este hombre claramente recién llegado no hubiera cometido esos errores si fuera un residente legal.
Una vez detenido, se pudo cotejar evidencia pericial que probó que el hombre era un sicario que había ingresado ilegalmente para matar a la víctima.
La moraleja que nadie esperaba
Este acertijo inventado tiene 58 errores tanto de tipo lógico como legal (sí, lo admito). Pero ilustra algo que vemos todo el tiempo en nuestro trabajo con alquileres anuales en Uruguay: los argentinos que cruzan el río asumen que las cosas funcionan igual que en Buenos Aires.
Y no funcionan igual.
Desde el lenguaje hasta las estructuras corporativas, pasando por las costumbres comerciales y los matices legales, Uruguay es un país distinto. Parece obvio, pero la cantidad de errores que vemos por asumir similitudes culturales o regulatorias es impresionante. Algo que también se nota cuando la gente elige dónde instalarse dentro de Uruguay: cada ciudad tiene su propia lógica y no alcanza con trasladar los supuestos porteños.
El mismo fenómeno aplica a nivel impositivo. Uruguay tiene un régimen tributario particular, y quienes llegan sin entenderlo se exponen a sorpresas como las que describimos en detalle cuando analizamos el proyecto de cambios tributarios sobre rentas del exterior. Lo que en Argentina es "normal" puede tener consecuencias muy distintas al otro lado del charco.
Y si estás pensando en mudarte, conviene también entender qué significa renovar la residencia una vez que ya estás instalado: un trámite que casi nadie anticipa y que puede generar dolores de cabeza innecesarios.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.
Otro mito que vale la pena desarmar es el de la murga uruguaya que no te deja dormir: podés vivir en Uruguay sin escucharla nunca.
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