¿Te conviene transformar un cliente en empleador para sponsorear visa?
Muchos contractors con clientes en Estados Unidos o Canadá llegan en algún momento a plantearse lo mismo: ¿y si convierto este cliente en mi empleador para que me sponsoree una visa y puedo emigrar?
Es comprensible. La fantasía de pasar casi instantáneamente a una casita nevada en el primer mundo donde las noticias más graves son "un alce no respetó un semáforo, no hubo heridos" tiene su atractivo. Para parejas con hijos, la idea de que el empleador mediante un buen programa de recursos humanos te lo de más o menos cocinado parece resolver un universo de cuestiones de un saque.
Hace unos años te hubiera dicho que nunca por dios lo hagas. Hoy entiendo que mucha gente está un poco más desesperada y esta salida le resulta atractiva. Pero hay una catarata de contras que tenés que considerar antes de apretar el gatillo.
Ser contractor es una bendición (que estás a punto de regalar)
Te otorga un nivel de libertad tremendo. En muchísimos casos vas a ganar mucho más que otra persona en tu misma situación en relación de dependencia. Adquirir la relación de dependencia viene con una tonelada de burocracia corporativa que también vas a tener que adquirir.
Y corrés el riesgo de que te toque un manager medio hijo de puta que te haga la vida imposible.
Existen miles de casos documentados donde en empresas de primerísimo nivel en Estados Unidos (súper progres donde desayunan arcoíris de pañuelos verdes hechos con kale) a los que están con sponsored visa los tienen particularmente under review. En criollo: están con el culo en la mano el cien por ciento del tiempo. Si tu trabajo no les rinde lo suficiente, te rajan, y caduca tu visa.
Esto suele implicar que los que están con sponsored visa son los que más rinden. Laburan veinte horas por día para que no los manden de vuelta a sus países (una especie de parodia del primer mundo del sketch de Gasalla donde todo el tiempo amenazaba a la mucama con llamar a migraciones).
Esto no le pasa al contractor. Te hacés el loco, buscás otro cliente, triunfa la libertad. Si querés entender mejor qué significa ser contractor y cuánto podés ganar en esa modalidad, este artículo sobre freelancers lo explica en detalle.
Los beneficios son espejitos de colores
Ah pero me dan medical, dental, me matchean 401k, y bla bla. Todo espejitos de colores. Lo estás garpando y lo vas a seguir garpando en cada copago y coaseguro.
Yo la verdad no recomiendo Estados Unidos para vivir. Es un excelente destino para visitar y hacer negocios, pero no para vivir. Es mi opinión personal.
Está también el tema no menor de que vivir en Estados Unidos o en Canadá implica perder prácticamente la mitad de tu sueldo en impuestos. En Canadá por lo menos se entiende que eso vuelve en servicios y para algunas personas puede servir. Pero no recomiendo encarar un proceso migratorio en Canadá con un sponsoreo (mejor como person of independent means con el cliente en Estados Unidos, o algo así).
La libertad es impagable.
Si tenés la libertad, aprovechala para elegir tu tax rate
Si tenés un ingreso como contractor, tenés la libertad de emigrar a donde quieras. Aprovechá para irte a un lugar en el cual puedas quedarte con la mayor parte de tu dinero. Tenés la libertad tremenda de poder elegir tu tax rate. Siempre va a haber un país que te de lo que estás buscando y te permita conservar tu capital.
Estados Unidos y Canadá son brand names. Los estás eligiendo como eligirías un par de zapatillas. Andá todas las veces que quieras de visita, pero no caigas en la trampa de pensar que vivir ahí realmente vale un alquiler de la mitad de tus ingresos.
Repito, esto es mi opinión personal. Hay muchísima gente que quiere ir a estos países, es totalmente válido y la ayudamos. Pero también es nuestro deber plantear el dilema. ¿Y si querés ir ahí solo porque es lo único que conocés? ¿Y si lo tenés idealizado por las películas? Vale la pena leer sobre el mito del primer mundo antes de tomar una decisión.
Para los que tienen hijos, la ecuación cambia
En ese caso hasta lo puedo llegar a recomendar. Al haber hijos hay un universo de cuestiones por las que hay que preocuparse: educación, salud, entorno, estabilidad. La idea de que el empleador mediante la ayuda de un buen programa de absorción te lo de más o menos cocinado es un plus real.
Pero incluso ahí, la cuestión de perder la libertad de contractor sigue pesando. Porque si después de dos años te hartás del manager o de la empresa, no podés simplemente buscar otro cliente. Tenés que conseguir otro sponsorship (y arrancar el proceso de nuevo) o volverte.
Estados Unidos y Canadá son extremadamente distintos (aunque parezcan lo mismo)
En muchos aspectos lo son. Pero en otros son extremadamente distintos. Canadá tiene un sistema de salud público que funciona (con sus problemas, pero funciona). Estados Unidos es una jungla privatizada donde un accidente puede fundirte.
Canadá tiene programas de inmigración con caminos más claros para contratistas independientes. Estados Unidos está obsesionado con el modelo de sponsorship corporativo. Los timings son distintos, las cargas tributarias son distintas, las expectativas culturales son distintas.
Dicho esto, ambos implican que vas a perder casi la mitad de tus ingresos en impuestos. Y ambos te van a obligar a dejar de ser contractor para convertirte en empleado (si vas por el camino del sponsorship).
La realidad del sponsored visa en la práctica
Acá va lo que no te cuentan en los webinars optimistas: el sponsored visa es una cadena. No una cadena metafórica, una cadena real. Tu derecho a permanecer en el país está atado a tu empleo. Si perdés el empleo, perdés la visa (generalmente tenés un período de gracia de sesenta días, pero eso es nada).
Esto genera una dinámica de poder súper desequilibrada. Tu empleador lo sabe. Vos lo sabés. Y eso se refleja en todo: tu capacidad de negociar sueldo, de rechazar proyectos, de poner límites, de cambiar de equipo interno, de quejarte de un mal manager.
En muchos casos documentados, los empleados con sponsored visa terminan siendo los más explotados de la empresa. No porque la empresa sea malvada (aunque algunas lo son), simplemente porque la estructura de incentivos está diseñada así.
¿Entonces nunca conviene?
No dije eso. Dije que hay que pensarlo muy bien. Para algunas personas, en algunas situaciones, puede tener sentido. Pero para la mayoría de los contractors que están ganando bien, que tienen libertad, que pueden elegir sus proyectos y sus horarios, transformarse en empleado para conseguir una visa es un trade off terrible.
Especialmente cuando existen otras rutas. Podés emigrar como person of independent means. Podés conseguir residencia en jurisdicciones intermedias que te permitan mantener tu libertad de contractor mientras construís un historial. Podés armar una estructura que te permita operar desde donde quieras sin depender del sponsorship de nadie. Por ejemplo, si Canadá es tu destino, existe una vía para emigrar con base en una idea innovadora que no implica depender de un empleador.
Todo esto requiere Estructuración corporativa internacional, pero te deja con tu libertad intacta.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.
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