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Legal11 de marzo de 2024 · 5 min de lectura

¿Podés poner una AI en el board de tu startup?

B&P Consulting

¿Una AI puede votar en el directorio de tu startup? Exploramos la viabilidad legal de incluir inteligencia artificial en el board y qué problemas genera.

¿Podés poner una AI en el board de tu startup?

Imaginá que estás en una board meeting. La conversación se pone tensa, los votos están divididos, y en la cabecera de la mesa, donde debería estar el que desempata, hay un robot.

Sí, una inteligencia artificial lista para decidir el destino de tu startup como si fuera el Rey Salomón versión 2.0. ¿Es legalmente posible? ¿Podemos darle ese poder de desempate o cualquier tipo de poder de votación en un directorio?

La respuesta corta: legalmente estamos muy verdes. Pero vale la pena entender por qué.

Qué se supone que hace un directorio

Empecemos por lo básico. Los miembros de un directorio no solo deben tener habilidad para tomar decisiones estratégicas. También deben responder por sus acciones.

La ley tradicional (en casi todas las jurisdicciones que importan) dice que los directores tienen que ser humanos. ¿Por qué? Porque se necesita algo que, hasta ahora, las máquinas no tienen: responsabilidad legal y capacidad para tomar decisiones que involucren juicio ético.

Un director puede ser demandado. Puede ser responsabilizado penalmente en ciertos casos. Puede declarar en un juicio. Una AI no puede hacer nada de eso.

¿Y si la incluimos igual?

Ahora viene la parte donde algunos founders creativos empiezan a pensar: bueno, pero podríamos incluir en el estatuto una cláusula que diga que en caso de empate, una AI será la que decida.

Para que este sueño futurista se convierta en realidad, los estatutos de la compañía deberían incluir esta peculiar cláusula de desempate AI. El problema (y acá viene el pequeño detalle) es que la AI no tiene capacidad jurídica.

Es como intentar inscribir a tu tortuga como presidente del club de barrio: todos saben que es buena, pero ¿qué hacemos cuando se gaste todo en lechuga?

Deberían, en todo caso, incluir a un humano que actúe como contenedor vacío y obedezca las órdenes de su overlord cibernético. Pero aquí hay un problema todavía más grande: la responsabilidad.

Si la decisión de la AI lleva a la empresa a perder fortunas, o a cometer un delito económico, ¿quién se hace cargo?

¿Podemos sentar a la AI en el banquillo de los acusados? ¿Y al perejil que pusiste a tocar el botón?

Este es el verdadero núcleo del asunto. La responsabilidad fiduciaria de un director es personal. Vos estás ahí para tomar decisiones informadas, prudentes y en el mejor interés de la compañía y sus accionistas.

Si delegás esa decisión en una AI, en la práctica seguís siendo vos el responsable. Y si seguís siendo vos el responsable, entonces la AI no está tomando la decisión. Vos estás tomando la decisión de delegarle a la AI, lo cual es muy diferente.

¿Ves el problema? La AI no puede ser responsable porque no tiene personalidad jurídica. Y el humano que ejecuta lo que la AI dice tampoco puede escudarse detrás de "la AI me lo dijo" (al menos no en ningún sistema legal que conozcamos).

Este dilema no es tan distinto al que aparece cuando alguien intenta usar templates legales para ahorrarse un abogado: la herramienta puede parecer suficiente hasta que algo sale mal y no hay nadie que pueda hacerse cargo.

¿Hay algún escenario donde funcione?

Podría haber un escenario donde una AI actúe como herramienta consultiva, no como votante. Es decir, que los directores humanos la consulten, que le den peso a su análisis, pero que al final la decisión y el voto sean humanos.

Eso ya existe. Se llama "usar software de análisis de datos". Y es perfectamente legal.

Pero eso no es lo que estamos discutiendo acá. Estamos discutiendo si una AI puede tener poder de voto efectivo en un directorio. Y la respuesta, al menos por ahora, es que no.

¿Te parece que una startup con un directorio compuesto mitad por humanos y mitad por herramientas consultivas podría funcionar mejor que una tradicional? Quizás sí. Pero eso es una pregunta de eficiencia, no de legalidad.

La misma lógica aplica cuando pensamos en quién manda realmente dentro de una empresa: si querés entender cómo se distribuye el poder entre el CEO, los accionistas y los directores, vale la pena leer este artículo sobre governance en startups.

¿Y en el futuro?

Podría cambiar. Las leyes corporativas cambian todo el tiempo. Ya hubo casos de empresas que intentaron incluir cláusulas creativas en sus estatutos (algunas funcionaron, otras no).

Pero hasta que no haya un marco legal que permita a una AI tener personalidad jurídica (o algo equivalente), esto va a seguir siendo un experimento mental más que una realidad operativa.

Por ahora, la AI tendrá que conformarse con ser espectadora o protagonista en las sombras.

Si te interesa explorar cómo la AI está transformando otras áreas del trabajo profesional y qué implica para quienes trabajan de forma independiente, este artículo sobre qué va a pasar con nuestro trabajo una vez que la AI haga todo tiene perspectivas que vale la pena considerar.

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