Estas preguntas aparecen todo el tiempo: ¿se puede abrir una empresa en el exterior sin necesidad de viajar? ¿Cómo funciona el procedimiento? ¿Qué cosas hay que mirar antes de arrancar?
La respuesta corta es sí, se puede. La respuesta larga incluye varias advertencias que pueden ahorrarte dinero y problemas.
Incorporar a distancia es posible (pero no en todas las jurisdicciones)
Podés incorporar empresas en el exterior sin moverte de tu casa. Hay jurisdicciones que lo permiten y proveedores que gestionan todo el proceso de manera remota. Hasta acá, todo bien.
El problema empieza cuando la empresa está incorporada pero no tiene manera de operar. Una entidad sin cuenta bancaria, sin proveedor de pagos o sin acceso a servicios financieros es básicamente un papel bonito. Y esto pasa más seguido de lo que parece.
El ejemplo más claro son esas empresas que se ofrecen en Internet por valores ridículos, incorporadas en jurisdicciones que nadie acepta. Podés llegar a tener tu empresa en Belize lista en 48 horas, pero las chances de conseguirle una cuenta bancaria funcional son cercanas a cero. Y aunque consigas abrir una cuenta, las chances de que puedas operarla sin que te la cierren en seis meses son aún menores.
Entonces sí, técnicamente podés incorporar a distancia. Pero si no evaluás primero dónde vas a abrir cuentas, qué proveedores financieros te van a aceptar y cómo vas a cobrar o pagar, estás tirando plata a la basura. Este punto es tan importante que hay toda una discusión sobre cuándo hay que viajar para abrir cuentas bancarias y cuándo no.
El procedimiento tiene dos etapas (y la primera es la que determina todo)
Cuando trabajamos en la incorporación de una empresa en el exterior, dividimos el proceso en dos grandes momentos.
El primero es lo que llamamos la etapa de concepción. Acá no se llena ningún formulario todavía. Lo que hacemos es armar la estructura completa pensando en todos los engranajes que van a interactuar: la empresa, las cuentas bancarias, las fintech, los brokers, los clientes, los empleados, los proveedores, los accionistas. Todo esto puede estar distribuido en diferentes jurisdicciones.
No tiene que ser Alphabet para que sea complejo. Un freelancer argentino con una LLC en Delaware que trabaja para un cliente en Canadá, cobra en Wise, le paga a un asistente virtual en India e invierte en eToro ya tiene un entramado interjurisdiccional considerable. Si alguno de esos engranajes falla, toda la estructura puede desmoronarse.
¿Qué significa que un engranaje falle? Que el banco te cierre la cuenta porque tu cliente está en una jurisdicción que consideran de alto riesgo. Que la fintech te bloquee fondos porque no entiende tu estructura corporativa. Que el broker no te acepte porque tu empresa está en una jurisdicción que ellos no operan. Cada uno de estos problemas puede resolverse anticipadamente si la estructura se piensa bien desde el principio. Y justamente por eso, la parte bancaria no puede ser un detalle de último momento.
Una vez que la concepción está lista, viene la etapa de implementación. Acá sí: formularios, KYC, pagos de fees y tasas, obtención de números de identificación fiscal, redacción de bylaws. Y mucha espera. Dependiendo de la jurisdicción y el tipo de entidad, el proceso puede llevar días, semanas o meses.
En algunos casos, para acelerar, se pueden adquirir empresas shelf (que no tienen nada que ver con las empresas shell). Las shelf son empresas ya incorporadas que están listas para ser vendidas y transferidas. Esto te permite estar operativo mucho más rápido y, en algunos casos, acceder a ciertos beneficios adicionales.
Dos cosas que nadie considera y deberían
Hay un montón de variables que se analizan en la etapa de concepción: jurisdicción, tipo societario, tratamiento fiscal, costos de mantenimiento. Pero hay dos cosas que casi siempre se pasan por alto y terminan generando dolores de cabeza.
La primera es que la empresa en el exterior, por más operativa que esté, puede no darte los beneficios que esperás si no cumplís con ciertos requisitos. Dependiendo de tu situación, la autoridad fiscal de tu país de residencia puede considerar que tu estructura es transparente o que no cumple con las condiciones para diferir impuestos. En ese caso, es como si la estructura no existiera. Antes de avanzar con cualquier incorporación, tenés que tener claro qué nivel de compromiso exige la normativa para que la estructura funcione como esperás. Hay casos donde incorporar mal una empresa en el exterior genera más problemas de los que resuelve.
La segunda cosa que nadie quiere pensar al incorporar una empresa es cómo disolverla. Pero deberías pensarlo igual. Hay jurisdicciones y tipos societarios donde la disolución es relativamente sencilla. Y hay otras donde puede convertirse en un proceso que lleva años y sale carísimo.
Nadie quiere imaginar el fracaso cuando está arrancando. Pero incluso si tu empresa termina siendo exitosa, puede haber razones para disolverla: cambio de estrategia, fusión con otra entidad, migración a otra jurisdicción. Saber de antemano cómo salir es parte de planificar bien cómo entrar.
La facilidad de incorporar puede jugarte en contra
Incorporar empresas en el exterior es paradójicamente fácil y complicado a la vez. Lo fácil es que hay proveedores que te resuelven el papeleo en tiempo récord. Lo complicado es que hacer las cosas mal también es fácil, y los errores salen caros.
Hemos visto freelancers con empresas que no pueden cobrar, emprendedores con estructuras que generan más problemas fiscales de los que resuelven, y startups que no pueden conseguir financiamiento porque armaron todo sobre jurisdicciones que ningún inversor acepta. Si esto último te suena familiar, vale la pena entender por qué hay jurisdicciones offshore que ya nadie acepta.
La incorporación remota funciona. Pero funciona bien cuando se hace con conocimiento de todas las variables en juego. Si estás pensando en estructurarte, antes de incorporar cualquier cosa, vale la pena hacer el análisis completo.
Nosotros ayudamos con todo esto en nuestra práctica de Estructuración corporativa internacional, y también con la parte que muchos descuidan hasta que es demasiado tarde: conseguir Apertura bancaria internacional que realmente funcione con tu estructura.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.
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