Imaginá que estás con tu equipo hace tres años trabajando en una startup. Todo fluye bien hasta que uno de tus socios decide vender su participación. El problema es que quien quiere comprar es alguien con quien jamás trabajarías.
¿Se puede evitar? Sí. Y de hecho, es más común de lo que pensás.
El Right of First Refusal te da prioridad de compra
El Right of First Refusal (ROFR) es un derecho contractual que les da a los socios existentes la primera opción de comprar las acciones de un socio que quiere vender, antes de que esas acciones se ofrezcan a un tercero externo.
Funciona así: tenés una startup con tres socios. Uno de ellos encuentra un comprador externo dispuesto a pagar cierto precio por su participación. Antes de cerrar esa venta, el socio vendedor está obligado a ofrecerles esas acciones a los socios actuales bajo exactamente las mismas condiciones.
Si el tercero ofreció comprar las acciones a determinado precio por acción, el socio vendedor debe ofrecerlas internamente a ese mismo precio. Si alguno de los socios actuales acepta, el trato se cierra ahí y la venta al tercero ya no puede concretarse.
¿Esto te suena restrictivo para quien quiere vender? Puede serlo. Pero es un mecanismo de protección para mantener el control de la compañía dentro del grupo original de socios y evitar que entre alguien que nadie quiere. Este tipo de herramientas suelen convivir con otros derechos que protegen a los socios, como los veto rights, que también merecen estar en tu radar.
Condiciones, precios y bidding wars
Una pregunta que aparece seguido: ¿qué pasa si el comprador externo después ofrece más plata? ¿Puede haber una guerra de ofertas?
En general, no. El ROFR se diseñó justamente para cerrar esa ventana. Una vez que el socio vendedor ofrece las acciones a sus socios actuales bajo ciertas condiciones y alguno acepta, el proceso termina ahí. El vendedor no puede volver atrás y buscar mejores ofertas externas después de haber ofrecido internamente.
Esto protege la integridad del mecanismo. Si se permitiera que el vendedor siga negociando con terceros después de activar el ROFR, el derecho perdería sentido. Los socios actuales quedarían expuestos a situaciones donde se les ofrece algo que después se retira o se modifica.
Por supuesto, cada pacto de socios puede tener matices. Algunos contratos permiten que si los socios actuales rechazan la oferta, el vendedor pueda buscar ofertas superiores afuera (pero generalmente dentro de un plazo limitado y bajo condiciones controladas). Otros son más estrictos. Depende de cómo se redacte el acuerdo inicial. Para entender mejor el marco general donde conviven estas cláusulas, te recomendamos leer sobre qué son los pactos parasociales y cómo pueden afectar tu empresa.
¿Por qué estructurarse antes de que sea tarde?
Muchos equipos fundadores trabajan durante meses o incluso años sin formalizar un pacto de socios. Todo va bien hasta que aparece un conflicto, una salida imprevista o una oferta externa que genera tensión.
Ahí se dan cuenta de que no tienen ningún mecanismo de protección.
El ROFR no es lo único que deberías tener en un pacto de socios (hay veto rights, drag-along, tag-along, cláusulas de no competencia y varias herramientas más), pero es una de las más concretas para controlar quién entra y quién sale de tu estructura. Y lo que muchos no saben es que este tipo de cláusulas son más difíciles de incorporar cuando la empresa ya está funcionando, ya levantó rondas, ya tiene inversores externos. ¿Te imaginás tratar de convencer a un inversor que ya entró sin estas reglas de que ahora vas a imponerle restricciones retroactivas?
Estructurarse bien desde el principio te ahorra conflictos, discusiones legales costosas y situaciones donde perdés el control de tu propia empresa por no haber puesto las reglas claras a tiempo. Si querés entender qué tan lejos puede llegar un conflicto societario sin estas protecciones, mirá lo que pasa cuando un co-founder tira para el otro lado.
Si ya tenés un equipo funcionando y todavía no formalizaron nada, puede que estés más cerca de un problema de lo que creés. En nuestra experiencia en Estructuración corporativa internacional, las situaciones más complicadas siempre llegan de equipos que pensaron "ya lo hacemos después" y después nunca llegó.
Podés ver cómo otros mecanismos de protección funcionan en situaciones similares en nuestro artículo sobre qué es un Buy-Sell Agreement y por qué puede salvar a tu startup en su peor momento.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.
Y si lo que necesitás es resolver un estancamiento terminal entre socios, existe la Shotgun Clause: un mecanismo brutal basado en teoría de juegos.
Además del ROFR para controlar quién entra, necesitás drag along para controlar cómo salís: sin esa cláusula, un minoritario puede arruinarte el exit.
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