Uno de los dramas recurrentes de emprendedores y freelancers es el miedo a que se termine lo que sea que hoy los mantiene. La idea de tener que volver a empezar de cero, sin ingresos, sin clientes, sin nada.
Ya hemos hablado antes de los miedos irracionales, del síndrome del impostor, de esa sensación permanente de que todo esto que funciona hoy va a colapsar mañana. Lo que vamos a hacer acá es desmantelar algunas de esas inseguridades profesionales, pero sin perder de vista que algunas cosas malas podrían pasar. La paranoia sana existe.
El síndrome del impostor se desarma en el ring
La mejor forma de lidiar con el síndrome del impostor es subirse al ring. Esto significa rodearte de personas formadas y capaces, y simplemente testear tu conocimiento frente a ellas. No a modo de competencia ridícula, sino para ver qué tanto podés mantener charlas de alto contenido profesional con otros que saben.
Las redes sociales, aunque no lo parezca, pueden ser un buen indicador. La calidad de tus seguidores funciona como una especie de órgano de contralor. Tomá nuestro caso. No tenemos tantos seguidores, pero la mayoría son abogados, contadores, analistas financieros y emprendedores de cierto prestigio. Si nosotros dijéramos pavadas que denotan que no tenemos idea de lo que estamos hablando, en el mejor de los casos nos dejarían de seguir. Muy probablemente nos tirarían a matar en cada hilo.
Cualquier freelancer puede hacer esto para evaluar el nivel de su propuesta de valor. Y los que todavía no tienen la seguridad para mandarse a vender tal o cual servicio pueden testearlo frente a sus pares. ¿Podés mantener una conversación técnica sobre lo que hacés sin que se note que estás improvisando? Bueno, ahí tenés tu respuesta.
El miedo a que se termine todo no es del todo infundado
Respecto del miedo a que se termine la joda y tener que empezar de cero, hay varias formas de encararlo. Nuestra propuesta es un split 50-50 entre empirismo y paranoia.
La parte empírica te dice que no existen razones concretas para creer que eso vaya a pasar. Hace años que hacés lo que hacés y tus clientes lo aprecian. Tu experiencia es tu aval de que no se te va a terminar todo de un día para el otro.
Pero un poco de sana paranoia tampoco hace daño. Sin dejar que te paralice, tenés que convivir con la idea de que pueden pasar cosas. Podría salir un bot que te reemplaza a la perfección. O un cambio de paradigma en la industria. O el avance constante de nuevas tecnologías que de a poco van acaparando tu sector hasta que el mercado queda significativamente reducido.
Hace tiempo tuvimos un cliente con una empresa lucrativa de edición de video para eventos sociales, con clientes en todas partes del mundo. Ese negocio la pandemia lo diezmó (aunque de a poco vuelve). De igual forma, si bien el diseño gráfico y la fotografía profesional todavía existen, negar que este mercado fue devastado por proveedores como stock photos o templates tipo Canva sería negar la realidad.
Las cosas pueden pasar. Y el miedo a tener que empezar de cero no es del todo infundado.
Hacer las inversiones correctas mientras el dinero ingresa
Esto se contrarresta de dos maneras. En primer lugar, haciendo las inversiones correctas mientras el dinero ingresa. Activos financieros, cryptos, real estate, desarrollo personal, lo que quieras. Pero eso tiene que servir como un colchón.
Los activos líquidos incluso se pueden medir de tal forma que te indiquen cuánto tiempo podrías estar sin generar ningún ingreso si liquidaras todas tus posesiones. Idealmente la renta que genera el patrimonio te pagaría tus costos, pero se necesitan patrimonios bien consolidados para que eso suceda.
¿Cuánto tiempo podés bancarte sin trabajar si vendés todo? Esa es la pregunta que te tenés que hacer. Y después, hacer lo necesario para que esa respuesta sea cada vez más larga. Una parte clave de esa respuesta pasa por tener un fondo de emergencia bien estructurado antes de pensar en cualquier otra inversión.
Empezar de cero constantemente
Pero el mejor antídoto contra el miedo a tener que empezar de cero es empezar de cero constantemente. El miedo real no es a empezar de cero en abstracto. Es a empezar de cero sin ningún tipo de ingresos. Por lo tanto, el emprendedor tiene que estar constantemente explorando nuevos negocios, productos, servicios o proyectos mientras todavía genera buenos ingresos con su actividad principal.
Esto es necesario para que si eventualmente hubiera que pivotear fuerte, ya existirían caminos previamente abiertos en los cuales enfocarse. No se trata de levantarte un día y pensar "bueno, arranco de cero ahora que me quedé sin nada". Se trata de haber estado girando pequeñas ruedas paralelas durante años.
Y acá viene algo que mucha gente no considera. Estas pequeñas ruedas que vas a ir haciendo girar tienen que ser totalmente independientes entre sí. Con productos, públicos, clientelas y proveedores que no tengan absolutamente nada que ver con la actividad principal.
Este tipo de diversificación es tu seguro contra un día de lluvia permanente. Si todo lo que hacés depende del mismo tipo de cliente, de la misma industria, del mismo proveedor tecnológico, entonces no estás diversificado. Estás poniendo huevos en canastas que están todas dentro de la misma caja. Algo similar pasa con las cuentas bancarias en el exterior: tener una sola no es suficiente y el mismo principio aplica a todo lo demás.
Si estructurás bien tu patrimonio y tus actividades, el miedo a empezar de cero deja de ser paralizante. Se convierte en algo con lo que convivís, que respetás, pero que no te impide moverte. Y parte de estructurar bien incluye saber a partir de qué monto conviene estructurar tu patrimonio para que el esfuerzo valga la pena. Nosotros podemos ayudarte con la parte de estructuración corporativa internacional para que tus actividades estén separadas de forma real y tu patrimonio protegido.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda o simplemente querés contarnos tu caso, no dudes en contactarte con nosotros.
Contactanos


