Varios nos preguntaron qué pasó con el régimen non-dom británico. La respuesta corta: desapareció. La respuesta larga incluye algunas alternativas que todavía funcionan en Europa, aunque nadie sabe por cuánto tiempo más.
Reino Unido cerró la puerta (con transición incluida)
Desde el 6 de abril de 2025, el Reino Unido eliminó oficialmente su régimen non-dom mediante la Ley de Finanzas 2025. Ese sistema permitía a residentes fiscales extranjeros evitar tributar sobre cierta renta extranjera que no remitieran al país. Ahora cualquier persona que califique como residente fiscal británica queda sujeta a impuestos sobre su renta mundial, sin importar dónde se genere.
El gobierno británico introdujo un alivio transitorio para suavizar el golpe. Los nuevos residentes pueden acceder a una exención completa sobre ingresos y ganancias de fuente extranjera durante sus primeros cuatro años como residentes fiscales. Después de ese período, tributación mundial completa.
Para quienes ya estaban bajo el régimen non-dom, existe un mecanismo temporal que les permite regularizar fondos acumulados en el exterior con tasas reducidas. Hablamos de un 12% para los años fiscales 2025/26 y 2026/27, y un 15% para 2027/28. ¿Generoso? Depende desde dónde lo mires. Si tenías millones afuera sin tocar, puede ser una oportunidad. Si no, es simplemente el fin de un beneficio que muchos consideraban permanente.
Chipre: 17 años de exención (por ahora)
Chipre mantiene su régimen non-dom activo. Ofrece exenciones totales sobre dividendos, intereses y ganancias de capital durante hasta 17 años para individuos que califiquen como residentes fiscales sin ser considerados domiciliados. El esquema es relativamente simple de acceder y no requiere montos mínimos de inversión particularmente altos (aunque residir implica costos que muchos subestiman).
¿Es sustentable a largo plazo? La experiencia británica sugiere que este tipo de regímenes enfrentan presión política constante. Pero por ahora sigue vigente.
Malta: remittance basis sin límite temporal
Malta conserva su régimen para residentes no domiciliados. El sistema funciona bajo remittance basis: tributás solo sobre ingresos generados en Malta o sobre ingresos del exterior que efectivamente remitas al país.
Bajo programas especiales como el Global Residence Programme, se aplica una tasa fija del 15% a los ingresos extranjeros remitidos, con un mínimo anual que ronda ciertos valores anuales (no son un escándalo comparados con otros países europeos). Esta exención no tiene límite temporal definido, lo que lo hace atractivo para quienes planifican estadías prolongadas.
Malta también tiene costos de vida variables según dónde te instales. Y conseguir servicios bancarios decentes puede ser un tema aparte — algo que también aparece en jurisdicciones offshore donde la bancarización no está garantizada.
Irlanda: más simple, menos restricciones
Irlanda permite a residentes fiscales no domiciliados tributar sobre sus ingresos extranjeros únicamente si los remiten al país. Funciona bajo remittance basis, igual que Malta.
A diferencia del Reino Unido antes de la reforma, Irlanda no impone un cargo anual por usar este esquema ni tiene normas de domicilio presunto que limiten su duración automáticamente después de cierto período. El sistema es más directo y con menos trabas burocráticas.
¿Pensás reubicarte en Europa y querés aprovechar alguno de estos regímenes? Tené en cuenta que la residencia fiscal implica más que solo pagar impuestos. Hablamos de presencia física, vínculos económicos, reportes anuales y compliance continuo. Si creés que podés esquivar todo esto siendo un turista perpetuo sin residencia fiscal definida, la realidad es bastante más complicada que eso.
La tendencia global va en otra dirección
La eliminación del régimen británico confirma algo que venimos observando: los beneficios fiscales especiales para extranjeros están bajo revisión constante. Aunque Chipre, Malta e Irlanda todavía ofrecen ventajas, podrían verse presionados a reformarlas en el futuro. Este contexto también afecta directamente cómo se interpretan los datos financieros bajo CRS 2.0 y el intercambio automático de información, donde las soluciones tampoco son obvias.
Para quienes planifican reubicarse o estructurar operaciones internacionalmente, monitorear las señales regulatorias es tan importante como analizar las normas vigentes. Un beneficio que funciona hoy puede desaparecer mañana con un simple cambio legislativo.
Nosotros trabajamos con clientes que necesitan Planificación fiscal multijurisdiccional adaptada a sus circunstancias específicas, no soluciones genéricas basadas en lo que estaba de moda hace tres años.
Si estás transitando una situación en la cual necesitás ayuda, o simplemente querés contarnos tu caso, contactate con nosotros y vamos a ver cómo te podemos ayudar.
Y si te interesa seguir la evolución de regímenes territoriales, mirá qué pasó con el proyecto uruguayo de gravar rentas del exterior.
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